jueves, 30 de septiembre de 2010

Pula


Visitamos en primer lugar el famoso Coliseo romano. Bastante bien conservado. Nos sentamos un buen rato en sus gradas, como antaño los espectadores de las luchas de gladiadores. Parece que en la actualidad se celebran aquí espectáculos menos sangrientos. Mejor exaltar el espíritu.
Bajamos al casco antiguo y encontramos el viejo foro. Está anocheciendo. Templo de Augusto. ¡Qué hermosura! El lugar es perfecto para sentarse en una terracita. Descubrimos que una de ellas pertenece a una enoteca. Nos vamos de cabeza.
Cata de vinos de Istria. Seis vinos diferentes, tres blancos y tres tintos. Nos orienta el camarero. Muy amable. Al final viene a charlar un rato sobre vinos. Nos pregunta cuál nos ha gustado más. De los blancos, el Malvazija Coronica, de sabor intenso y aterciopelado. De los tintos, el Teran Franc Armach, del 2006. Seis meses en barrica. Sabor a cuero, setas y tierra húmeda. Nos llevamos una botella de cada uno.
Salimos de la enoteca un pelin mareados (un pelín "kovac") Esta vez, yo, un pelín y Jezabel bastante kovac. Nos reímos muchísimo cada vez que se le traba la lengua.
Vuelta al hotel. Risas y más risas. Jezabel tiene unas equivocaciones graciosísimas. Insiste en subir al cuarto piso apretando el botón del cero en el ascensor. Nos partimos de risa.
Cae en la cama fulminada.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

Sibenik


Sibenik. Después de pasear por las callejuelas del casco antiguo cenamos en el restaurante Tinel, en una terracita elevada sobre una plazuela bastante tranquila. Casas de piedra a nuestro alrededor. La luna, casi llena, acompañándonos. Según nuestra guía, "este restaurante ofrece una de las mejores experiencias culinarias de la ciudad". Y efectivamente, la cena está riquísima. La acompañamos, además, con una botella de vino Malvazija istrio. De postre crepes de chocolate negro fundido y para terminar, un chupito de Pelinkovac, un licorcito dulce, aunque con un regusto amargo.
Estamos un "pelín Kovac", bromeamos. Jezabel está un pelín, yo estoy bastante kovac.
El camarero es simpatiquísimo. Nos apunta el nombre del licor y me ofrece un poco de otro licor más dulce, Orahovac. Muy rico.
El camarero charla con los clientes de otra mesa. Al poco, se va y vuelve con una guitarra. Canta canciones tradicionales, suponemos. Las dos parejas le acompañan, sobre todo los dos hombres, que cantan animadamente. Tienen voces bonitas. Nos ofrecen una pequeña serenata nocturna. ¡Qué bonito!
Será un día feliz para el recuerdo. Nos despedidos de él. Gracias.


Cierro los ojos
y veo el mar.
Apenas me queda
un hilo de conciencia.
Barcos
que surcan
el azul.
Gaviotas.
Azul
del cielo.
Nuestro puente.
Nosotros,
apenas dibujados
en él.
Nos damos
un beso
largo...
Con esta
última
imagen
me duermo.
Fundido
en azul.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Dubrovnik


Miércoles, 25 de agosto. Dubrovnik. Hacia las ocho y media de la mañana, hemos llegado al puente que hay a la entrada de la ciudad. Las vistas son magníficas. Islas muy verdes y un mar muy azul.
Dejamos el coche en el aparcamiento, junto al mirador. A pesar de ser temprano llegan varios autocares con turistas. Todos bajan cámara en ristre. Afortunadamente a ninguno se le ocurre cruzar el largo puente andando. Somos los únicos.
Lo recorremos lentamente, casi hasta el otro lado. Estamos un rato en silencio, contemplando el mar. El paisaje trasmite una extraña energía. Nos abrazamos. Regresamos hasta la mitad del puente.
Miramos los barcos que salen de Dubrovnik y se encaminan entre las islas a mar abierto. Es hermoso ver como avanzan lentamente dejando una estela de ondas a su paso.
Tiernas palabras de amor. Nos decimos cuánto nos queremos. Nos abrazamos intensamente. Nos besamos. Volvemos a contemplar el mar, largo rato...

Nos vamos a Dubrovnik. Es impresionante. Entramos cogidos de la mano, boquiabiertos.
Desayuno por todo lo alto en el Stradun, la calle principal que divide el casco antiguo de Dubrovnik. Paseo. Siento ternura y mucha paz.


El porvenir está
en un puente de Croacia.
La Naturaleza
se viste de gala.
Caricias del sol
y el viento.
Besos de las flores,
abrazos de los árboles,
y el río, viajero,
llegando al mar,
atravesando
nuestro destino.
Felicidad
de la unión.


miércoles, 22 de septiembre de 2010

Islas


Regalo del mar.
Las islas no lo saben,
pero han nacido
para ser el sueño
de los hombres.
Milenarias,
invitan a vivir
breve,
eternamente
en ellas.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Isla de Vis II


Volvemos a la ciudad de Vis, que da nombre a la isla. Paseamos a lo largo del puerto y las callejuelas junto a la bahía en forma de herradura. Anochece. Muchos veleros y yates con gente de fiesta. Recorrer las islas y la costa del Adriático en barco debe ser maravilloso. Quién tuviera dinero para permitirse el lujo.
Nos asombra que en algunos yates haya grupos de jóvenes pasándoselo en grande. ¿Será de alguno de ellos el barco? ¿De sus padres? ¿Lo habrán alquilado entre todos? Afortunados, en cualquier caso. Pero no siento envidia. Yo también me siento afortunado. Simplemente, la vida me hace otros regalos. Y no menos envidiables.
Entramos en una vinoteca a probar los famosos vinos de la isla. Tomamos un tinto del 2005, uva Plavac, seis meses en barrica. Un cierto recuerdo a pasas y a tostados. Muy rico. También catamos un blanco, Vugaba. Rico, pero me gusta más e tinto.
Cenamos en una terracita del barrio de Kut, al sureste de la bahía, frente al puerto. Es más tranquilo que la parte noroeste, Luka. Dorada a la brasa y arroz negro con calamares. Vino blanco Vugaba. Menos rico que el de la vinoteca, pero también bueno. Un placer.
Paseo de regreso por el puerto, dejando en la noche, el rastro de nuetra dicha.



jueves, 16 de septiembre de 2010

Isla de Vis


Rukavac, una pequeñísima población costera frente a la isla deshabitada de Ravnik. Cerveza Karlovacko en una terraza con maravillosas vistas al mar. Veleros. Bañistas.
Jezabel lectora. Yo, escritor. El agua del mar, cristalina, azul con irisaciones. Está absolutamente en calma. Apenas leves ondulaciones como si fuera un inmenso lago. Tan tranquilas que parece que podría andarse sobre ellas. Inmenso campo azul cuajado de islotes.
Besos de Jezabel. Sus "te quiero" y mis "te quiero". Y el mar azul. Todo perfecto.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Split


Esperando para coger el ferry a la isla de Vis. Ocho y media de la mañana.
Anoche disfrutamos mucho en Split. Después de subir por la empinada calle Seniska, llegamos a un mirador en el que había una terraza con unas vistas magníficas de la ciudad. Tras unas fotos nocturnas, nos acomodamos en un sofá con unas cervezas. Buena música de jazz.
Pegados el uno al otro, abrazándonos. Nos sentimos muy a gusto. Contemplar la excelente vista de la ciudad produce relax. Disfrutamos de esta paz un buen rato.
Después de cenar volvemos al palacio de Diocleciano, el corazón de la ciudad. Ruinas del antiguo palacio del emperazdor, convertidas hoy en ciudad habitada. Con toda naturalidad, los habitantes de la ciudad viven dentro de lo que fue un inmenso pacacio. Fascina el contraste: viviendas con sus tendederos llenos de ropa, bares, restaurantes, negocios... junto a las más excelsas ruinas.
La plaza del peristilo ha sido tomada por un café-restaurante. Las escaleras que rodean el atrio sirven de curiosa terraza. En mitad del atrio se celebra un concierto. Música muy agradable. Nos sentamos y pedimos algo de beber. Apoyo la espalda en una enorme columna.
Este viaje me está ofreciendo muchos regalos. Este momento es uno de los más hermosos. Tiene algo mágico. Éste seía un momento perfecto para que el tiempo se detuviera para siempre.
El día de mi muerte intentaré volver a este lugar, a este momento, con la presencia de Jezabel en mi mente y en mi corazón. Así, la eternidad.
Ya hemos embarcado. Desde popa vemos alejarse la ciudad. Nos siguen las gaviotas.



Split se aleja.
¡Ay! El palacio.
El mar
envolviéndonos.
Viajamos hacia la isla
de Vis.
También
hacia la muerte.
Algún día
recordaré intensamente
el palacio de Split.
Cuando llegue el momento.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Zadar II


Toda la mañana paseando por Zadar. Callejuelas, casas antiguas, edificios históricos. También un mercadillo de frutas, verduras, flores, quesos, miel...
De vez en cuando, una terracita a la sombra para refrescarnos del calor sofocante.
Cuando ya estábamos cansados y pensando en marcharnos, nos acordamos de pronto de que aún no hemos visitado el "órgano del mar". Son unas escaleras de piedra huecas que descienden al mar, con un sistema de tubos y silbatos que emiten sonidos como de órgano, con el movimiento del oleaje.
Nos sentamos en las escaleras a escuchar. Suena maraviloso. Las olas interpretan la melodía del mar. Cierro los ojos y me inunda una sensación de irrealidad. Es la poesía del mar que me envuelve y me trasporta a un universo de fantasía. Ensoñaciones.


http://www.youtube.com/watch?v=4nISG7iBk-A&feature=related

domingo, 12 de septiembre de 2010

Zadar


Paseo por el casco antiguo de zadar. Mercadillo.
Cena en una terraza junto al muelle. Pececillos fritos y arroz negro con sepia. Todo muy rico.
Paseo nocturno. Hago muchas fotos junto a la estatua de bronce de un viejo con una caracola. Exposiciones largas, mientras la gente posa junto a la estatua para hacer sus propias fotos. Vienen y se van mientras el obturador está abierto. Fotos curiosas. En agunas, efecto fantasmal.
El viejo contempla, triste, su caracola. La gente sonrie alegre mientras posa para la fotografía, sin importarle su tristeza. Quizá piense en su infancia, cuando escuchaba el ulular del mar acercándose una caracola al oído. Ya nunca podrá volver a ser ese niño inocente. Melancolía.
Es tarde. Nos marchamos. El viejo de la mirada fija en una caracola se queda con sus recuerdos.





jueves, 9 de septiembre de 2010

Parque Natural de Plitvicka Jezera


Lo primero que llama la atención en el parque Natural de Plitvicka es el color del agua de sus lagos. Es un azul turquesa intenso. El agua es límpida, pura, como si fuera salida del manantial. Corre por cientos de cascadas de todos los tamaños. Canta.
A veces hay árboles caídos dentro del agua con aspecto de barco hundido hace mucho tiempo. Como el agua es cristalina, se les ve silenciosos, viviendo una segunda vida submarina.
Peces en todas las orillas. Muy tranquilos. Parecen esperar pacientemente a que alquien les eche las migajas del almuerzo. De vez en cuando, alguien lo hace y ellos se arremolinan y las devoran. No puedo resistir la tentación de echarles, yo también, unos trocitos de galleta. Ver el efecto, me produce una alegría infantil.
Al final del recorrido, la gran cascada. El agua se pulveriza a sus pies. Frescor. Uno se pondría debajo para recibir una impresionante ducha. En cualquier caso, ver caer el agua desde tan alto y escuchar su golpe es bastante impresionante.
Bosques de hayas a todo alrededor. Los árboles invitan a pasar a su fiesta silenciosa.

lunes, 6 de septiembre de 2010

Zagreb II


Las calles del casco antiguo de Zagreb están llenas de terrazas. Esta es la ciudad de las terrazas. La gente se sienta cómodamente y se toma cualquier cosa durante horas. Todos los restaurantes, bares y cafés tienen terrazas y nadie te mete prisa cuando te sientas a contemplar cómo la ciudad respira. Hay muchos turistas y el ambiente resulta cosmopolita. La gente es amable. La ciudad es limpia y cómoda.
Hemos comido y cenado, cómo no, en terrazas, además de sentarnos en alguna otra para tomar algo y descansar. La cena, en un lugar encantador. Jezabel se reía cuando le decía que estaba guapísima, en el marco perfecto. Tras ella la plaza del mercado, la torre de una iglesia, de esas tan características de la ciudad, y la luna.



En la memoria,
ya para siempre,
Jezabel enmarcada
por Zagreb.
Luces nocturnas
de la ciudad,
luz de luna...
Y la tierra
girando
cuando nos cogíamos
de la mano.

jueves, 2 de septiembre de 2010

Zagreb


Restaurante dálmata muy acogedor. El camarero es muy simpático. Nos ofrece comida típica: ranas, caracoles, anguilas... "¡Arggg!" exclama Jezabel. "¿Coméis eso?" "Sí. Está muy rico" responde, sonriente, el camarero.
Pedimos dos platos típicos con distintos tipos de carnes, verduritas y patatas. También unas bolas de pan frito, como buñuelos, servidas con queso fresco. Todo riquísimo. El vino, agradable.
Enciendo la vela de la mesa que está apagada. Como es mi cumpleaños, la soplo y pido un deseo: que estemos juntos y felices el resto de nuestra vida. Me dice que no lo diga en alto, para que se cumpla. Pero no dice nada de que no lo pueda escribir. Yo creo que dejándolo escrito aquí se cumplirá. Las palabras escritas tienen más fuerza y nunca se pueden olvidar.
Después de la cena, paseo cortito por Zagreb. Estamos cansados.
Reímos. Me encanta ver feliz a Jezabel.
Edificios inmensos con iluminación nocturna que hablan de las viejas glorias de la ciudad. Sueños.


A nuestros pies
Zagreb,
en la madrugada.
El paisaje de sus calles,
su Historia,
el tiempo invisble.
Los sueños flotan.
El mío,
en este lugar del mundo,
te contiene.
Seremos felices
en Zagreb.


(De Nuevos poemas)

sábado, 7 de agosto de 2010

Entrevista de Mar Suarez para la revista Azay Art Magazine


Juan Carlos Ortega: Regreso al punto de partida

Juan Carlos Ortega, filólogo y profesor de literatura, debutó con Regreso (Editorial Poesía eres tu, 2010), libro que llega al público lector de poesía en un momento de madurez creativa y vital del autor. Los versos no han surgido de la noche a la mañana sino que han tomado forma después de varios años de gestación poética íntima.
¿Por qué elegiste escribir Poesía?
Los géneros literarios no son moldes cerrados e inamovibles. De hecho muchos de mis poemas son bastantes narrativos y también estoy seguro de que algunos de ellos se podrían escenificar, o al menos, hacer con ellos una declamación bastante teatral. En la poesía, las pausas, por ejemplo, son de vital importancia. Y eso es evidente en una buena declamación. Recitar poesía tiene, pues, algo de teatral.
En cualquier caso, elijo la poesía porque el impulso creativo nace, en mi caso, de mi propia experiencia vital y la poesía es el género del yo por excelencia.
Por otra parte, convertir la propia experiencia en lenguaje, en palabras, es una forma de experimentar el mundo desde otro punto de vista. No se trata sólo de revisar o analizar el pasado o de reflexionar ante cada uno de los acontecimientos que se presentan en nuestra existencia. Se trata más bien de mirarlos con otra perspectiva, con otra sensibilidad. Escribir poesía se convierte, en este sentido, en una actitud vital que me permite ponerme en sintonía con la vida.
La poesía sirve también para tomar una mayor conciencia de las emociones, para trasmitirlas, aceptarlas y dejar que la energía que provocan fluya. Es como si se produjera, a través de la poesía, un ensanchamiento espiritual.

¿Qué temas te inspiran más para escribir?

Existen temas universales como el paso del tiempo, la muerte, la naturaleza, el amor, la amistad… que han inspirado a los poetas de todos los tiempos y que, naturalmente, a mí también me han inspirado.
Pero lo que realmente es motivo de inspiración directa para mí, son los acontecimientos de la vida cotidiana, tanto de mi presente como de mi pasado. Vida y literatura están, en mi caso, y en el de tantos otros escritores, indisolublemente unidos.
Mis poemas tienen, por lo común, un carácter narrativo y el lenguaje que empleo, aunque poético, no es nada hermético. No busco crear metáforas intrincadas. Mis poemas no son oscuros ni ornamentales. Como decía antes, utilizo la poesía como una forma de entender mejor la vida. También de desvelar sus misterios. Por eso prefiero utilizar un lenguaje claro, que hace que mis poemas sean fáciles de leer incluso para los lectores no habituales de poesía.
Esto no significa, en absoluto, que no me preocupe por el ritmo o la musicalidad del poema, o por otros aspectos técnicos. Utilizo los elementos formales de la lírica, a pesar de que mi poesía invite al lector a sentirse cómodo.
Pero tú me preguntabas por los temas que inspiran mis poemas y centrándome de nuevo en la pregunta, creo que algo que me ha inspirado mucho son los conflictos emocionales del pasado: el desamor de mis padres, el sentimiento de inadaptación y soledad de la adolescencia, el propio fracaso sentimental, etc. En general, las dificultades del pasado y también del presente y la necesidad de curar el alma.

¿Consideras que un poeta tiene que escribir sólo en los momentos de inspiración o debe tener una disciplina?

Como decía Picasso, “la inspiración existe, pero debe encontrarte trabajando”.
Desde luego, hay momentos en los que me siento inesperadamente tocado por la inspiración, pero ésta acude con más frecuencia en los períodos en los que me esfuerzo diariamente por encontrar ideas nuevas.
La poesía es muy esquiva si no la buscas. Todos poseemos una cierta energía expresiva y a todos nos hacen vibrar determinadas experiencias, como por ejemplo la vivencia de la naturaleza. Un excursionista siente el gozo de subir una montaña y contemplar desde lo alto el valle. Pero intentar captar con palabras ese goce requiere de una cierta audacia, porque aparentemente es imposible. El poeta, sin embargo, siente el impulso de la inspiración y, a menudo, lo consigue. Partiendo de su vivencia, consigue que otros también vibren.

¿Qué tienen en común un poeta, un profesor y un actor?

Esta pregunta me arranca una sonrisa. Me hace recordar algún momento en el que mis alumnos me han insistido en que les leyera algunos de mis poemas, y después de hacerme de rogar un tanto, he utilizado parte de una clase para leerles algo, tomándome mi tiempo para darle toda la intensidad posible. Y al acabar, he recibido un afectuoso aplauso. En ese momento, yo era al mismo tiempo las tres cosas: poeta, profesor y actor. Y como las tres profesiones me fascinan y son tan gratificantes, me he sentido un privilegiado al poder unirlas.
La escritura, la enseñanza y la interpretación son para mí tres regalos de la vida.
Siento también que las tres actividades tienen en común una actitud de entrega absoluta a aquellos a los que va dirigida.

¿Cuándo decidiste que estabas preparado para publicar tu primer libro de poesía?

Al escribir mi libro Regreso he experimentado por primera vez la sensación de madurez literaria. Todo lo que he escrito previamente ha tenido sólo validez como proceso de aprendizaje. Siento sinceramente, que no merecía la pena ser publicado.
Además considero que debo seguir creciendo y madurando como poeta, al tiempo que como persona. Digamos que siento que estoy en un momento de madurez creativa y vital, pero que he de seguir mejorando.

¿Cómo actor, te ha tentado escribir teatro?

Tengo “el veneno del teatro” metido en la sangre. Esto me inclina poderosamente hacia cualquier escenario y aunque hasta ahora no lo he hecho, no descarto en absoluto, escribir algún día teatro.
Sin embargo, me siento más cómodo como poeta en el ámbito de la creación literaria. Y si tuviera que elegir entre escribir teatro o representarlo, no dudaría en escoger subirme a las tablas.

¿Cómo te gustaría que fuera tu vida dentro de diez años?

Me gustaría sentirme igual de enamorado e igual de amado que en estos momentos. ¿Qué otra cosa mejor se le puede pedir a la vida?
Raymond Carver lo expresó maravillosamente en el último poema que escribió antes de morir de cáncer a los 50 años. Se titula “Último fragmento” y pertenece a su libro Un sendero nuevo a la cascada:
“¿Y conseguiste lo que
querías en esta vida?
Lo conseguí.
¿Y qué querías?
Considerarme amado, sentirme
amado sobre la tierra.”

Este poema inspiró uno de los poemas de mi libro y recoge ese deseo universal de amar y ser amado.
Respecto al éxito y al reconocimiento, no voy a negar que resulta alentador, pero lo más importante es sentirse satisfecho con el esfuerzo realizado. Sentir que lo has hecho lo mejor que has podido y que has dado lo mejor de ti mismo.
Y además está la recompensa de haber disfrutado haciendo aquello que te apasiona. No pido más.

¿Por qué la poesía no es hoy en día un género comercial?

La idea de lo comercial está unida también a la idea del éxito, de la que hablábamos. Pero el éxito no es lo más importante, y desde luego, no lo es para un poeta.
No importa que la poesía no sea un género comercial, ni dilucidar por qué no lo es. Lo importante es que siempre habrá gente con la sensibilidad o la predisposición necesaria para disfrutar de la buena poesía.

¿Según tu opinión, cual es el mejor poeta de todos los tiempos?

Cada tiempo y cada sociedad tiene sus mejores poetas, porque tiene sus propios gustos estéticos.
Si me preguntas por los míos y si tengo que elegir a una única persona, elijo a Jaime Gil de Biedma. Y lo hago porque lo considero un maestro, que ha influido trascendentalmente en mi propia obra.
Mientras escribía Regreso releí toda su obra. Y sentí no solamente afinidad (esté es, por cierto el título de un poema del libro que le dedico), sino una auténtica comunión. Sentía que la experiencia que él comunicaba me tocaba muy hondamente, hasta el punto de que, aunque nuestras circunstancias vitales no fueran coincidentes, compartía con él algún tipo de relación íntima.
Puedo afirmar que Regreso nació gracias a Gil de Biedma.
Pero hay tantos grandes poetas de todos los tiempos… Afortunadamente.

Link de la publicación: http://www.azayartmagazine.com/principal/?p=394

o bien http://www.azayartmagazine.com/principal/

jueves, 29 de julio de 2010

Imagínate


Sólo son tres años de diferencia,
tres años en los que aún
tú no habías venido al mundo
y yo ya andaba por aquí.
A los catorce, que es la edad
del primer amor,
tú aún tenías sólo once.
Imposible. Aunque quién sabe,
el primer amor
siempre es muy complicado.
A los diecisiete
ya nada se interponía
en nuestro camino,
y créeme, a esa edad
te necesitaba tanto…
A los veintiuno tampoco
había señales de ti.
Ya había perdido todas mis inseguridades
y hubo por aquellos años
varios encuentros felices,
pero todos ellos equivocados.
Cuántos “lo siento”
he tenido que decir.
Si al menos hubieses llegado
antes de los veintiséis
no habría vivido nunca
el trauma del divorcio.
Y aún faltaban más desencuentros:
a los treinta y cuatro,
a los treinta y seis,
a los treinta y….
Mejor no seguir.
¿Por qué remoloneaste tanto?
Mi vida hubiera sido tan diferente
si hubieses aparecido antes…

lunes, 26 de julio de 2010

Paraíso

Amor mío, no lo dudes,
hay un mundo donde existe el amor,
un mundo donde reina la felicidad
y se vive siempre al borde de la risa,
y todo lo que ven los ojos produce gozo,
el cielo siempre es azul
y la tierra siempre está cubierta de verdor.

Amor mío, escapemos de este mundo
donde no podemos amarnos.
Vamos, mi vida,
dame la mano
y vámonos al paraíso.
.
(De Nuevos poemas)

jueves, 22 de julio de 2010

Excursión


Cuatro días de excursión en bicicleta. Una pequeña aventura para ambos. Estabas un poco asustada porque no te sentías muy en forma. En el programa decía que el tercer día era la etapa más dura, con subidas de mil metros de desnivel. El primer día, casi todo descensos por caminos y pistas de tierra. En el segundo, muchos kilómetros pero poco desnivel. El último, desnivel muy duro pero corto.
Sin embargo, el primer día no fue todo descenso. También hubo ascensiones duras y los caminos estaban llenos de barro. Al menos no hacía mucho frío, a pesar de que los picos de Europa aún continuaban nevados.
El segundo día pedaleamos y pedaleamos durante horas y horas. La ruta era junto al mar, pero subíamos y bajábamos sin parar. Lo más hermoso, atravesar aquellas playas pedaleando sobre la arena. Al final del día se puso a llover a cántaros y terminamos empapados.
Si estas eran las rutas fáciles, pensamos, ¿cómo sería la difícil? Así que aprovechamos el tercer día para descansar, paseando solos por el pueblo, comiendo bien y comprando quesos. Me gustó disfrutar contigo de un día tranquilo.
Último día. Tal y como estaba anunciado, ruta dura pero corta. Atravesamos aldeas perdidas en las montañas.
Y después de esta pequeña aventura, sentir que la vida es fácil a tu lado. La dicha fluyendo entre nuestros cuerpos. Querer compartir contigo otros momentos de belleza. También, por qué no, de sufrimiento. A tu lado será como ir subiendo por un sendero muy empinado, pero sabiendo que al final llegaremos a lo alto de la montaña y podremos contemplar juntos la belleza del valle.
En todo caso, compartir sencillamente cualquier escenario.


martes, 20 de julio de 2010

Madrugada


Me despierto.
Son las cuatro de la madrugada.
A esta hora, mi mente
decide ponerse a funcionar.
Intento reconciliar el sueño,
pero últimamente
las reconciliaciones
no se me dan muy bien.
Me levanto
y miro por la ventana.
Está lloviendo
y me desilusiona no encontrar
la luna de las cuatro de la madrugada.
Recuerdo a mi padre
y me siento triste
pensando en su muerte.
Fue hace muchos años
pero me siento inmensamente triste
como si hubiese muerto
esta madrugada.
Qué enloquecedoramente triste
fue verlo morir.
Dame la mano, me decía,
ayúdame, Juan Carlos,
ayúdame a levantarme.
Papaíto,
no puedes levantarte,
has sufrido un derrame cerebral.
Pero él sólo repetía
una y otra vez,
ayúdame, Juan Carlos,
¡ayúdame!
tengo que levantarme.
Y yo no podía ayudarlo.
No podía,
no podía,
no podía…
Murió esa madrugada,
sin poder decirme adiós,
o sé feliz,
o yo también te quiero.

lunes, 19 de julio de 2010

Malas notas


Cociente intelectual: 128.
Inteligencia general: muy elevada.
La capacidad del alumno se halla
a la altura de los mejores.
Eso decía el informe
del gabinete sicotécnico del colegio
que mi madre blandía
ante los profesores
cuando yo sacaba malas notas.

No, si tonto no es,
pero es un vago.
Podría hacer mucho más
si quisiera.

Se empeñaban en que era listo,
demasiado listo,
pero yo me sentía un idiota.
Me sentaba al final de la clase,
solo,
me distraía con cualquier cosa
y no me interesaba nada
de lo que pasaba allí.

Al final del curso
sacaba malas notas.
Siempre igual.
Lo peor era
cuando las comparaban
con las notas brillantes
de mi hermano.

viernes, 16 de julio de 2010

Entrevista


Juan Carlos Ortega, licenciado en filología hispánica y profesor de literatura, es el autor de Regreso, una obra que toca temas universales de la poesía: el dolor, la felicidad, el paso del tiempo, la muerte, el amor.

P.- Podemos decir que Regreso es un poemario autobiográfico, ¿Es la poesía un arte que requiere de la experiencia y vivencias del autor?
R.- En la poesía de las últimas décadas del siglo XX y en la actual se aprecian dos tendencias dominantes: por un lado la llamada poesía “de la experiencia”, de tono intimista, y de estética realista, con claras influencias de la poesía social de la posguerra, y que desarrolla sus temas partiendo de las vivencias reales del poeta. Por otro lado, la llamada poesía “neo-postnovísima”, más hermética y experimiental que se preocupa mucho por los recursos técnicos y por temas culturales y filosóficos, y que tiene influencia del modernismo, de las vanguardias y de la poesía pura juanramoniana.
Ambas son perfectamente respetables, y desde ambas corrientes se puede hacer una excelente poesía. Pero yo pertenezco muy claramente a la primera, a la poesía “de la experiencia” y es en ella en donde me siento cómodo. Necesito partir de mis vivencias para que aparezca el impulso poético, la necesidad de escribir.
Cuando sufro o cuando disfruto del placer de vivir, surge casi espontáneamente el deseo de plasmarlo con palabras. Y elijo para ello un estilo antirretórico, un tono conversacional que no está reñido en absoluto con los temas trascendentales o las reflexiones profundas. Esto no significa tampoco, que no cuide mi estilo o que no elija bien las palabras. Generalmente, después de escribir un poema, dejo pasar unas horas o unos días, para después revisarlo y pulirlo. Y el proceso se puede repetir varias veces, hasta que sienta que está definitivamente acabado. En este sentido, el tono conversacional, puede considerarse también un artificio.
Jaime Gil de Biedma, figura fundamental de la poesía de los 50, que es también un poeta que podríamos calificar “de la experiencia”, y que utilizaba un tono, a menudo, conversacional, cuidaba exhaustivamente el estilo de sus poemas, y él mismo se consideraba un poeta de creación lenta. Era, desde luego, un poeta tremendamente culto, pero no utilizaba el “culturalismo” en sus poemas.
P.- Tu poesía es muy directa y con pocas metáforas pero muy cargada de sentimientos, quizás para que sea mucho más clara y fácil de leer. ¿Es necesario esto para acercar la poesía al público que aún no lee poesía?
R.- Se suele tener la idea de que la poesía es un género intelectual y de minorías. Pero no debemos olvidar que la poesía es también un género tradicional y que las primeras manifestaciones literarias de nuestra cultura son líricas. El pueblo, la gente sencilla, necesita expresar sus emociones: la felicidad que produce el amor, la tristeza por la ausencia del ser amado, el disfrute de la naturaleza, el miedo a la muerte… Esos temas universales que seguimos tratando los poetas porque seguimos sintiendo la misma necesidad de expresar nuestras emociones.
La poesía no tiene que estar cargada siempre de emociones y sentimientos, pero lo cierto es que a la gente le gusta sentirse emocionado, vibrar por dentro, y la poesía que consigue esto alcanza a la mayoría.
P.- En tu poemario, miras hacia el pasado, especialmente a los momentos difíciles de tu vida, como la adolescencia. ¿En que medida afecta esta mirada retrospectiva a tu presente?
R.- Los seres humanos somos gregarios por naturaleza. Vivimos en sociedad y vivimos en familia. Formamos, por tanto, parte del destino de muchas personas con las cuales estamos de alguna manera directamente relacionados. Particularmente formamos parte de un sistema familiar, del que heredamos los genes, pero también heredamos el inconsciente colectivo de nuestra familia, que tiene la capacidad de ser transmitido de generación en generación. Los conflictos entre los padres, las separaciones traumáticas, la pérdida de seres queridos, etc quedan grabados en ese inconsciente colectivo familiar. Cuando esas situaciones no se han resuelto, reaparecen de alguna manera en generaciones posteriores.
El origen directo de mi poemario fue la crisis adolescente de mi hijo mayor, que produjo una auténtica conmoción familiar. Esto me hizo revivir inmediatamente mi propia crisis adolescente. Mirar al pasado para tratar de comprender mejor el presente. De ahí el título del poemario: Regreso. Pero no sólo hice el esfuerzo de comprender lo que pasó, sino que, al mismo tiempo, intenté ponerme en paz con aquello que produjo dolor para que pudiera fluir y no siguiera afectando y reproduciéndose en mis hijos y quizá en los hijos de mis hijos. Así pues, la poesía, involuntariamente, me ha ayudado a poner en orden mi vida y a reconciliarme con mi pasado.
P.- Fijarse en lo cotidiano, lo pequeño, las pequeñas anécdotas que sirven de reflexión en la vida es lo que encontramos en Regreso. ¿Es la poesía una forma diferente de ver el mundo que nos rodea?
R.- Hay una sensibilidad especial para entender y disfrutar de la poesía y del arte en general. Pero también hay una sensibilidad especial para la vida. Esta sensibilidad no solamente se tiene, también se cultiva y se desarrolla. El placer estético que produce contemplar la naturaleza o el disfrute de las pequeñas vivencias cotidianas, por ejemplo, se valora más cuanto mayor es la sensibilidad, pero también la experiencia y la madurez nos hacen apreciarlo más y mejor.
P.- La poesía quizás sea una de las grandes olvidadas por la historia de la literatura, apenas encontramos libros específicos de historia de la poesía, sin embargo cuando queremos conocer el arraigo de un pueblo a su cultura siempre nos fijamos en su poesía. ¿Se le debería dar más importancia a la poesía dentro de los estudios de literatura?
R.- Hace un par de años, un grupo de alumnos muy especial, que tenía una gran sensibilidad, además de ser un excelente grupo de personas, me pidió que les leyera más poesía en clase. Gracias a esta buena predisposición suya, se nos ocurrió que podíamos empezar todas las clases leyendo unos minutos de poesía, al margen del temario oficial de la asignatura. Esta experiencia fue increíblemente provechosa y gratificante, hasta el punto de que decidí ampliarla a todos los grupos y hoy en día empiezo siempre cada clase leyendo algunos poemas. Obviamente, escojo poetas y poemas de la literatura universal que puedan llegar más fácilmente a chicos de entre 14 y 17 años, que son las edades de los alumnos con los que trabajo. Pero he comprobado que les gusta mucho empezar de esta manera, que después se centran mejor, y que terminan apreciando más la poesía.
Aunque es una experiencia muy personal, animo a otros profesores y, por qué no, a los pedagogos, a darle más tiempo a la poesía en las clases y en los planes de estudio.
P.- Siempre preguntamos a los autores cuáles son sus poetas favoritos y los que más les han influido en su obra.
R.- El primer poeta con el que siento que estoy en deuda es el ya citado Jaime Gil de Biedma. Lo leía mucho mientras escribía Regreso y, de hecho, uno de los poemas del libro está dedicado a él. Se titula “Afinidad”, porque es ese el sentimiento que me despertaba. Sentí que estaba unido a él por una extraña afinidad. En cualquier caso, lo considero un maestro, y me siento emocional y estéticamente unido a él.
También estoy en deuda con los norteamericanos Raymond Carver y Charles Bukowski, con el peruano José Watanabe y el venezolano Eugenio Montejo. A todos ellos los leí mientras estaba escribiendo mi poemario y todos ellos han dejado una huella palpable.
Desde luego, hay muchos otros poetas a los que admiro y que me han influido, pero los citados son los que han estado más presentes mientras creaba Regreso.

Entrevista realizada por Javier Pérez Ayala para la revista "Poesía eres tú"

jueves, 15 de julio de 2010

El azar


Se suspendió el congreso.
Pero nosotros no lo supimos
hasta que no llegamos
a la Universidad de Badajoz.
De haberlo sabido a tiempo
nunca hubiéramos ido.
¿Qué se nos había perdido
a nosotros en esa ciudad?
Entonces,
no habríamos disfrutado
del paseo por la muralla
ni de los jardines de la Alcazaba,
ni del jamón con salmorejo
en las tabernas del casco antiguo,
ni del vinillo de Castelar
que huele a pasas y a especias,
ni habríamos descubierto
aquellos deliciosos baños árabes
donde tú y yo,
a solas,
a la luz de las velas,
entre arcos y celosías,
sumergidos en agua tibia
y envueltos en una música oriental,
nos besamos y nos amamos…
Menos mal que el azar
se empeñó, una vez más,
en hacernos felices.

martes, 13 de julio de 2010

Regalo


Cuando la muerte venga a buscarme
quiero mirarla a la cara
y decirle manrriqueñamente
no perdamos tiempo ya.
Aunque al otro lado
no me espere nadie ni nada
la vida ya fue
suficientemente generosa.
He contemplado hermosas puestas de sol,
he caminado descalzo en la arena de la playa,
disfruté de la sombra de los árboles,
sentí la alegría de subir a la montaña…
La vida me ha hecho esos
y muchos otros regalos.
El mejor de todos fue sentir el amor
y la ternura que surge de él.
Me considero un hombre afortunado.
Me ha gustado mucho estar aquí.
Cuando la muerte venga a buscarme
ojalá me encuentre tumbado al aire libre
bajo las estrellas.
Aunque no importa si la vida
no me concede ese último regalo.

lunes, 12 de julio de 2010

Karma


Nunca había ido a un entierro,
ni a un funeral,
ni a un tanatorio.
Cuando murió la madre de algún amigo
yo no estuve allí,
acompañándolo en el dolor.
Murió mi prima hermana de cáncer
y yo ni aparecí.
Eso también les dolió mucho a mis tíos.
Murió mi abuela,
la madre de mi madre,
y yo continué mis vacaciones en Portugal
como si no hubiese pasado nada.
Hubo otras muertes,
pero siempre encontré excusas para no acudir.

Un día, mi padre, repentinamente,
sufrió un derrame cerebral.
Me avisaron al trabajo
y fui al hospital rogando
para que no fuera nada grave.
Pero estaba muy mal.
Se estaba muriendo
y yo no sabía qué hacer.
Cuando quise darme cuenta
ya estaba en coma
y no había tenido tiempo
de decirle cuánto lo quería
o lo importante que había sido para mí.

Lo del tanatorio fue horrible.
Vino un cura a decir un responso.
Mi padre no era católico
y yo no fui capaz de decirle que se marchara
que dejara al muerto descansar en paz.
Aún me siento muy culpable.
Después, el cementerio
y dejarlo allí para siempre.
Sólo entonces comprendí
lo importante que es saber enfrentarse
con dignidad a la muerte.
Aunque sea la muerte de los demás.

viernes, 9 de julio de 2010

Tristeza


De vez en cuando
la tristeza
llama a la puerta.
Está bien,
pasa,
y quédate
todo el tiempo que quieras.
No te lo tomes
como una provocación
pero tanta felicidad
empezaba a parecerme
aburrida.

Así que
me he puesto a fastidiar
un poco,
a darle demasiado tiempo
a mis obsesiones
y demasiado poco
a mi chica,
hasta que ella
se ha sentido
incapaz
de competir
con todas esas ocupaciones
tan absorbentes
y se ha enfadado.
Entonces la tristeza
ha llamado a la puerta
y la hemos dejado entrar.

Ahora está aquí,
entre nosotros,
como un gato
cariñoso,
dejándose acariciar,
sin prisa.

miércoles, 7 de julio de 2010

Cuentas pendientes


Después de mi ruptura matrimonial
tuve varias novias.
Todas ellas me quisieron,
y yo también las quise.
Pero tarde o temprano
las terminé abandonando,
y todas se sintieron defraudadas,
injustamente tratadas
y heridas.
Salía de sus vidas,
porque no me sentía feliz,
como tampoco lo fueron mis padres.
Pero ellos aguantaron,
y yo no quería ser igual.
Quizá quisiera demostrar
que podía hacerlo mejor
y sólo conseguía
serles fiel en la infelicidad.

Sólo una vez
alguien me pidió que lo dejáramos.
Aquella preciosa muchacha
de veinte años
a la que yo doblaba la edad.
Pero aquel flechazo
sólo duró tres meses
y aunque fue hermoso y romántico,
los dos sabíamos que no iba a durar
y que cualquier día
uno de los dos se marcharía
y el otro no pediría explicaciones.
Hasta casi me alegré
de que se decidiera ella,
a pesar de que yo hubiera preferido
disfrutar un poco más
de aquel amor.
Así que, realmente,
no me sentí defraudado
ni injustamente tratado
ni herido.

Las cuentas siguen pendientes
y no sé cómo voy a pagar
tantas heridas,
tanto daño causado.
Ahora temo que la vida,
tarde o temprano,
termine ajustándome las cuentas.

lunes, 5 de julio de 2010

La ducha


Pongo el agua a la temperatura adecuada
y en la esponja
una buena cantidad de gel de baño
que a ella siempre le parece mucha.
Enjabono su espalda,
la froto vigorosamente.
Después se da la vuelta
y continúo más suavemente
enjabonando sus brazos y axilas,
su pecho, su vientre,
sus piernas,
hasta llegar, ya arrodillado
a sus pies.

Empezó siendo un ritual
de seducción.
Hoy me siento, al realizarlo,
simplemente
enamorado.

sábado, 3 de julio de 2010

El mundillo literario


Escribes.
Bien o mal,
pero escribes.
No lo haces por dinero.
Ni se te pasa por la cabeza
ganar dinero con lo que escribes.
Escribes porque lees,
porque has leído siempre,
desde que tienes uso de razón.
Y todo lo que has leído
denodadamente
ha sido un acicate para escribir.
Tú, como ellos,
también persigues la belleza,
la plenitud.
Escribes
venciendo el miedo
a no ser bueno.
Tú no puedes decírtelo a ti mismo.
La confianza en uno mismo
está bien,
es necesaria,
pero no suficiente.
En algún momento vas a necesitar
que alguien te juzgue.
Entonces vas a las editoriales.
Les llevas lo que has escrito.
Pero eres un don nadie.
Sería un milagro que se molestaran
en leerlo.
Lo intentas con los premios literarios.
Te presentas a varios.
Esperas con expectación
y, dependiendo de tu ingenuidad,
incluso con ilusión,
el fallo.
Pero finalmente
gana gente importante,
escritores consagrados,
con una vasta obra.
Desconfías.
Desconfías de la imparcialidad
del jurado
y, si no eres fuerte,
desconfías de ti mismo.
Te sientes un imbécil.

Después vuelves a leer
algo muy bueno.
Sientes la llamada.
Y escribes.

jueves, 1 de julio de 2010

Vida detenida


Detengo el tiempo.
También detengo el placer
y por último, intento detener
el pensamiento, quedar libre
de todo, mientras estoy dentro
de ti. Abandono el peso
de mi cuerpo que me sujeta
y escucho el silencio.
Me vacío, o me lleno
de irrealidad tal vez,
como si flotase en la total oscuridad.
No es ausencia de mí mismo,
ni olvido de la vida.
Más bien es armonía:
ser árbol en el bosque
o vida sin forma alguna,
piedra arrastrada por el agua río abajo
o paisaje inabarcable,
universo de infinitas estrellas.

Una gota de sudor resbalando
por mi rostro rompe la pausa.
Regresa el tiempo
y el placer, como una luz
a través de la grieta
por la que entro
dentro de ti.

lunes, 28 de junio de 2010

Un sendero nuevo a la cascada


En estos días
estoy poniendo en orden mi vida
como si me preparara para la muerte,
igual que hizo Raymond Carver
después de que el médico le dijo
que lo tenía mal mal de verdad.
Afortunadamente yo no estoy enfermo
ni tengo ninguna intención de morir
por ahora.
Espero tardar algún tiempo en encontrar
el sendero nuevo a la cascada.
Y sin embargo,
estoy poniendo en orden mi vida
y lo hago, igual que Carver
a través de la poesía.
Regreso a todos aquellos lugares
por los que anduve algún día
con paso incierto
o claramente torpe
y trato de poner las cosas en su sitio,
donde siempre debieron estar.
Aunque siga teniendo el tiempo a mi favor
y no haya llegado aún la hora
de ponerme en camino,
quiero empezar desde hoy
a pedir perdón por mis errores
y dar las gracias por las dádivas recibidas.

Y tú, amor mío,
abrázame con fuerza
y bésame en la boca
con todo tu amor,
como si fuera un beso de despedida,
que yo también quiero sentirme
amado sobre la tierra.

jueves, 24 de junio de 2010

Los restos de mi abuelo


Ahora hay mucha gente
tratando de recuperar
los restos de un abuelo
desaparecido durante la guerra
o paseado, o fusilado tras ella,
abandonado en alguna cuneta
o enterrado en una fosa común.
Hay mucha gente intentando
dignificar su memoria.

Mi abuelo murió en Levante,
luchando desesperadamente,
pues la derrota de la República
se les venía encima.
No hacía mucho que había ascendido a sargento,
así que imagino que sus propios
compañeros de armas
debieron enterrarlo
en algún lugar respetable.
Ni sus hijos, ni su mujer
ni nadie de su familia
supo nunca dónde.
Después vinieron tiempos duros
para los perdedores,
tan duros
que los vivos tuvieron que borrar
la memoria de los muertos
para sobrevivir.

Lo único que se conservó de mi abuelo
fue un pequeño y destartalado
arcón de madera
que mi padre utilizaba
como caja de herramientas.
Cuando mi padre murió,
vino a mis manos.

No tiene muy buena pinta
así que ha ido a parar al trastero.
Me siento un poco culpable
por tenerlo ahí
y no darle un lugar más digno.
Por eso he pensado
que quizá estaría bien
dignificar
los restos de mi abuelo,
al menos,
en este poema.

miércoles, 23 de junio de 2010

Presencia


Si cruzas esa puerta
hazte cuenta de que ya no tienes padre.
Esas fueron exactamente tus palabras.
Debiste arrepentirte inmediatamente
de haberlas pronunciado.
Pero ya era demasiado tarde.
Tu intento, supongo que desesperado,
de que acatara tu autoridad
no sólo no consiguió su propósito
sino que me hizo sentirme
más fuerte que tú.

Aún recuerdo
tu rostro terriblemente serio
y tu silencio
cuando volví a casa al día siguiente
después de haber pasado la noche
más larga de mi vida en la calle.

Pasó el tiempo
y lo olvidamos.
Fuiste un buen padre
y yo no fui un mal hijo.
Aquello fue sólo la crisis
de mis dieciséis años.
Pero hoy soy yo
el que tiene un hijo adolescente
en rebeldía
y por fin comprendo tus errores
y tus aciertos,
y todos tus sacrificios.

Te pido perdón
por las horas de insomnio
y te doy el abrazo
que no te di entonces
aunque ahora ya sólo
pueda abrazar tu presencia.

sábado, 19 de junio de 2010

Vida secreta


Yo era un chico solitario.
Llegué a cogerle el gusto
a estar solo.
Pero no siempre fue así.
Los demás
debían verme
como un chico triste
y raro.
Las chicas ni se me acercaban.
Yo cuidaba de mi reputación
haciendo cosas extravagantes
como salir corriendo
literalmente
en cuanto acababan las clases.
Corría lo más rápido que podía
hasta llegar a mi casa
aunque no había nada
especial esperándome
salvo las cuatro paredes de mi habitación.

Una vez, una chica de la clase
se fijó en mí
y mandó a un compañero
para decirme que yo le gustaba.
No sé qué pudo atraerle,
pero después de dar el primer paso
supongo que ella esperaba de mí
algún tipo de iniciativa.
Hubiera querido decirle
que a mí también me gustaba
pero fui incapaz.
Intenté acercarme varias veces
pero siempre me quedaba
paralizado por el miedo.
¡Qué imbécil!

Por aquel entonces
yo cultivaba la imagen
de una vida misteriosa y secreta.
No me quedaba más remedio.

martes, 15 de junio de 2010

Fotografía


Fotografía

Puedo ver a mis padres
muy jóvenes,
paseando tranquilamente por la calle,
tomados del brazo,
vestidos de domingo,
guapos, sonrientes,
haciendo muy buena pareja.
El amor que emanan sus rostros
y sus cuerpos se conserva intacto
en la fotografía. Yo no los recuerdo
amándose tanto.
Aunque quién sabe
cuánto amor había debajo
de su rencor cotidiano.
¿Y quién soy yo para juzgarlo?
Yo sólo soy su hijo,
el pequeño, el que no entendía
qué les pasaba,
ni tampoco ahora quiere entenderlo.
Prefiero mirar la fotografía
y verlos paseando tranquilamente,
despacio, tomados del brazo,
felices y enamorados.

lunes, 14 de junio de 2010

Perdón


El tiempo todo lo cura
y todo lo borra, dicen,
pero no es cierto,
porque han pasado casi veinticinco años
y no me siento curado
ni mucho menos te he olvidado.
Todavía las calles
que fueron entonces tu barrio
me traen siempre el recuerdo,
al pasar por ellas,
de aquellos días en que nos quisimos.
Como si no hubiese pasado el tiempo
me veo esperándote en la misma esquina
y veo venir, igual de hermosos y felices,
tus quince años hacia mí.
Pero el barrio ha cambiado mucho
y me pregunto si el tiempo
habrá hecho lo mismo contigo.
No creas que me importa
que hayas perdido la belleza con los años,
sino que más bien temo
que si nos cruzáramos ahora,
y no sabes cuántas veces lo he deseado,
no pudiéramos reconocernos.
Temo también algo más hondo,
que acaso me guardaras aún rencor,
que a ti tampoco el tiempo
te hubiese curado del todo,
ni mucho menos hubieses olvidado
que fui yo el que te abandonó.
Yo no lo he olvidado.
Pero aún confío, cuando paso por tu barrio,
en encontrarte algún día casualmente,
alegrarme con lo bien que te haya ido la vida
y pedirte que me mires con buenos ojos
porque a mi también me ha ido muy bien.
Quiero que sepas,
perdón por el retraso,
que fuiste la primera mujer de mi vida,
y que siempre tendrás
un lugar en mi corazón.

miércoles, 9 de junio de 2010

Pesadillas


Después de un día feliz
caemos rendidos.
Yo aún tenía ganas de continuar la fiesta:
salir a bailar, ir a un concierto,
tomar una copa.
Si quieres te dejo en la puerta
del Búho Real, me dices
medio en broma, medio en serio.
Y qué iba a hacer yo sin ti, tonta.
Así que nos vamos a casa
y nos metemos directamente en la cama.
Como siempre, yo digo
no tengo ni pizca de sueño
y acto seguido me quedo dormido.

Una noche más
entro en una de esas pesadillas
de las que sólo me saca la angustia.
Siempre distintas situaciones
pero siempre la misma angustia:
desesperadamente, intento conseguir
algo imposible.

Cuando despierto siento alivio.
Pienso que debo estar expiando mis culpas
con esos sueños horribles.
Te abrazo, como si pudieras protegerme,
como si nuestro maravilloso amor
sirviera para escapar de la pesadilla
que me espera con los brazos abiertos.
En cuanto que me vuelva a dormir
entraré en un escenario simbólico
para intentar cumplir instrucciones imposibles.
Quizá pague con las torturas nocturnas
una vida feliz
que no termino de creer merecer.

martes, 8 de junio de 2010

Poema de la última noche


Desvelado,
leo Poemas
de la última noche de la tierra,
de Charles Bukowski.

No podía dormirme
y ella estaba cansada.
Imagina, le dije
que es tu última noche,
que si te duermes
ya no despertarás más.
A ella le molestó la idea
o simplemente estaba cansada
y le molestó que no la dejara
dormir en paz.
Así que me callé
y ella se pudo dormir
y yo también conseguí dormirme.
Pero no encontré descanso
ni siquiera en el sueño.

Soñé algo triste
y me desperté enseguida
con la sensación de estar desperdiciando
mi última noche sobre la tierra.

Quizá sea mañana mi última noche.
Quién puede saberlo.
Tarde o temprano
tiene que llegar lo ineludible.
Seguramente mañana será un día más,
como el día de ayer
y ésta no será
mi última noche sobre la tierra.

Pero por si acaso
voy a hacer algo
que me gusta mucho,
leer a Bukowski,
después de terminar de escribir
este poema.

lunes, 7 de junio de 2010

Insomnio


Después de la discusión de anoche
no he podido dormir.
Los números del reloj digital
iban cambiando mecánicamente
en sucesión lenta y monótona.
Intentando relajarme,
me imaginé en una playa,
tumbado en la arena tibia
bajo el sol.
Tu cuerpo, tendido a mi lado,
era el sol que calentaba,
tu respiración, el rumor de las olas.
Me imaginé después sumergido en el agua,
flotando entre peces y algas.
Me rodeaba un vasto azul,
casi infinito,
y la luz verdosa
que llegaba desde arriba,
filtrándose hasta mi alma.
Sentí la paz eterna del mar.
Despacio, muy despacio,
algo se fue desprendiendo de mí.
Lo sentí hundirse lentamente
hasta el fondo abisal.
Mi cuerpo, ya más ligero,
ascendió hacia la atmósfera diáfana.
Volví a la playa,
donde aún estabas tú,
esperándome dulce y tranquila.
Y, al fin, el sueño
llegando,
y el amor
cerrándome los ojos.

domingo, 6 de junio de 2010

La fiesta


Ayer bebí mucha cerveza.
Horas y horas bebiendo cerveza.
La gente también fumaba marihuana.
Pero yo sólo bebí cerveza.
Horas y horas.

Un montón de gente risueña
en una vieja fábrica destartalada
reconvertida en centro social.
Música. Risas.
Una pareja bailando
maravillosamente.
Dos o tres montados en bicicleta,
dando vueltas
en medio de la nave.
Cervezas y cervezas y cervezas.
El humo de la marihuana
flotando en el ambiente.

No he tenido hijos,
me decía la norteamericana.
Me he dedicado a viajar
en bicicleta por el mundo.
Pero siempre vuelvo a Colorado.
Algo me ata allí.
Entre viaje y viaje
vendo productos ecológicos
cultivados por mí misma.
En el último año
he viajado en bicicleta
desde China a Madrid.
Libertad. Aventura.
La tierra seduciéndome el espíritu…
No he tenido hijos, decía,
y sé que me he perdido
algo importante de la vida.
Pero hay que elegir.
Perder. Ganar.
El destino.
La vida…

Le di otro trago a mi cerveza
mientras pensaba
en todo lo importante de la vida
que yo también me había perdido.
Y ni siquiera tenía la sensación
de haber sido yo el que elegía.

Música,
la gente riéndose
o bailando o dando vueltas.
Todo el mundo parecía divertirse.
Cervezas y cervezas y cervezas.
El humo de la marihuana
flotando en el ambiente.

viernes, 4 de junio de 2010

Recuerdos


Tú, amor mío,
no eres el pasado.
Eres el futuro
y sobre todo el presente.
Apenas tengo que asomarme a la vida
para encontrar que estás aquí,
a mi lado,
amaneciéndome
como un día luminoso de abril.
Apenas dos años, o dos días
dura nuestra historia.
Parece tan poco…
pero es tanto…
Son tantos los recuerdos ya,
y todos tan necesarios:
la sierra de Aracena y tú
aquel día de excursión,
las noches en el bar
de aquel pueblo de montaña,
bailando y riéndonos
hasta la madrugada,
el dulce despertar por vez primera
a tu lado, el placer de vivir
inundándonos el alma…
Y después tantos hermosos recuerdos
compartidos, tantas experiencias
juntos. La vida familiar
también y el deseo
de seguir siempre juntos,
caminando al paso,
como aquellos días de montaña
en la sierra de Aracena.

miércoles, 2 de junio de 2010

A mi yo adolescente


Al despertar una mañana
tú también te habías convertido
en un monstruoso insecto.
La vida es esa extraña ficción.
Es como si cada día
fueras a la biblioteca
y te prestaran el libro
de tu propia existencia.
Un día eres un extranjero en el mundo,
otro, un lobo estepario
y algún otro sientes la nausea de estar vivo.
Sigue leyendo esa clase de libros.
Está bien. A tu edad
es normal sentirse un bicho raro.
¿El arte de amar?
¿El miedo a la libertad?...
Sí, lee también libros como esos.
Puede que te ayuden un poco en tu búsqueda.
Pero quiero decirte algo:
en los libros no encontrarás
el sentido de la existencia.
Y un consejo más,
un poco tarde, lo sé,
pero aún así, es bueno
que lo escuches:
ten siempre fe en ti.
Algún día serás poeta.

martes, 1 de junio de 2010

Malos modos


Estamos enfadados.
Algo nos ha puesto de mal humor
pero no sé muy bien qué.
Desde luego, puedo repasar mentalmente
cada una de las cosas
que hemos dicho y hecho
en la última hora.
A ella le ha sentado mal
algo que he dicho
y a mí algo que ella ha hecho.
Después ha habido malos modos,
tono duro y cortante como un cuchillo
y, finalmente, un silencio metálico.
A ella no le apetecía discutir
y, por supuesto, tiene razón.
Mejor no discutir.
Al menos, no ahora.
Más tarde,
seguro que nos damos cuenta
de la suerte que tenemos,
recordamos que hay miles de cosas
que agradecernos el uno al otro,
también que agradecer a la vida,
y que es realmente estúpido
estar enfadados.
Seguro que un poco más tarde
recordamos cuánto nos amamos.

Anochece.
El cielo se ha teñido
de tonos violetas.
Ella está al otro lado de la casa,
sola.
Me pregunto
cómo acabará el día.
.
( de Nuevos poemas )

lunes, 31 de mayo de 2010

Vida carcelaria


Alguna vez recuerdo
aquel tiempo en el que fantaseaba con ir a la cárcel.
Supongo que no debía sentirme
muy bien conmigo mismo
pues aunque no había motivos,
imaginaba con frecuencia
cómo sería mi vida
en un ambiente carcelario.
Solía empezar sintiendo
una vaga inquietud
viéndome rodeado de inadaptados
como yo, pero un poco más violentos.
Me imaginaba,
asocial entre los asociales,
aislado en una celda
la mayor parte del tiempo,
tumbado en un jergón,
despierto, con los ojos cerrados,
soñando con el mar,
los bosques, las montañas
o los valles.
Y me veía también
leyendo libros prestados
o tal vez releyendo una y otra vez
la misma obra maestra.
En esa tranquila y extrañamente bella
vida carcelaria
yo sería feliz.

Un día, sin embargo,
no recuerdo muy bien cuándo,
descubrí que la vida
no era una cárcel
y pude al fin reconciliarme
con los hombres, sentirme
en paz conmigo mismo
e ir en busca de una vida más noble.