
Saco mi lado femenino
y saco también mi lado masculino.
Los dos me pertenecen
y yo les pertenezco a ellos.
Viven apaciblemente dentro de mí,
y ahora quiero contemplarlos.
Un hombre y una mujer
tranquilos, orgullosos,
honrando su cuerpo,
que en ambos contiene un corazón
dispuesto al amor.
Y he aquí que mi lado femenino
y mi lado masculino se miran
Y entre ellos hay simpatía
pues no son enteramente diferentes.
Se estudian detenidamente
y terminan reconociendo
que es tan hermoso ser mujer
como ser hombre.
Mi lado masculino abre los brazos
y mi lado femenino no le rechaza.
Se acerca sonriente
y se estrechan en un cálido abrazo.
Yo también siento simpatía por ellos
y no los juzgo
para que puedan vivir dentro de mí
en paz y en armonía con mi alma.