miércoles 7 de marzo de 2012

Sinceridad


Gerardo tiene ochenta años
y se le ve muy viejo.
Ha visto la puerta entreabierta
y ha llamado para ver quiénes éramos,
forasteros que vienen al pueblo
a pasar el fin de semana.
Su casa queda justo detrás de la nuestra
y se ofrece para cualquier cosa
que necesitemos,
aunque confiesa, sincero,
que ha venido para hablar,
para que no se le olviden las palabras.
Y no tarda mucho
en hablarnos
del día en que vinieron
a llevarse a su padre
porque era sacristán,
religioso y de derechas.
Se acuerda muy bien
aunque era muy niño,
que aquel día estaban comiendo garbanzos
y que el cocido salió por los aires
porque alguien le dio una patada a la mesa.
Cuando su padre intentó protestar
se lo llevaron “al paseo”,
a fusilarlo, aclara.
Es fácil imaginar
que en aquellos tiempos de desaforo
no les dieran
ni el derecho a quejarse.
La madre, llena de espanto,
corrió a suplicar
a casa de uno que había sido alcalde,
rojo, pero honesto
y de buen corazón.
Intercedió
y su padre salvó la vida.

Al acabar la guerra,
los de derechas fueron a por el rojo
y se lo llevaron a la cárcel
para matarlo.
Entonces, fue su padre
el que intercedió:
a este no lo matáis
y si le matáis a él,
tenéis que matarme a mí también.
Y así consiguió
salvarle la vida
a su amigo, el rojo.

Hay que hacer siempre el bien,
dice el viejo Gerardo.
A veces, alguno del pueblo
me pregunta:
Gerardo, ¿no vas a la iglesia?
pero me lo dice de broma,
porque hoy, a nadie le importa
si eres rojo o de derechas.

Y el viejo Gerardo
continúa con las memorias
de su infancia,
hablando sin nostalgia,
porque a él lo que le gusta
es charlar con los forasteros
como nosotros
que escuchan con delicia
sus historias.

martes 14 de febrero de 2012

Rinoceronte


Parezco formidable,
pero soy un animal sencillo
y corriente.
La naturaleza me ha concedido
una fortaleza fuera de lo común,
pero eso no me libra
de los cazadores.
Otros animales aparentemente inferiores
viven tranquilamente
alimentándose de día
y durmiendo de noche.
Pero para mí
no hay salvación
porque hay hombres
que están convencidos
de que mi cuerno, convertido en polvo,
tiene propiedades curativas
y afrodisíacas.
¡Qué cosas!

domingo 22 de enero de 2012

Prefiero volver a fracasar


Prefiero volver a fracasar,
prefiero no ser feliz,
prefiero estar loco,
no tener memoria,
hundirme en el abismo,
mirarme en un espejo roto.
Prefiero no tener valor,
sentirme estúpido,
miserable,
estar equivocado,
hacerlo todo mal.
Prefiero ser vulgar,
prefiero las complicaciones,
prefiero ir al sicólogo,
prefiero ser abandonado,
no olvidar,
ser un extraño,
dejarme caer en la desesperación.
Prefiero las noches tristes,
las pesadillas, las lágrimas,
las ortigas.
Prefiero que las cosas no tengan sentido,
prefiero no tener razón,
decir inconveniencias,
ser castigado
como un niño que se ha portado mal.
Prefiero la discordia,
la envidia, la humillación,
el menosprecio, el desengaño.
Prefiero ser viejo
y estar enfermo.
Prefiero la cruda realidad.
Lo prefiero
a no haber vivido.

martes 17 de enero de 2012

Presentación de Canto cotidiano


El próximo viernes 20 de enero tendrá lugar la presentación del libro, Canto cotidiano de Juan Carlos Ortega, publicado por Ediciones Vitruvio. Número 283 de la Colección Baños del Carmen.
Será presentado por el poeta José Elgarresta en el Rincón de don Antonio del Café Comercial, Glorieta de Bilbao, nº 7 a las 19: 30 horas.


http://edicionesvitruvio.blogspot.com/

domingo 15 de enero de 2012

El ratón de colores


Soy un ratón de biblioteca.
Durante años
he ido acumulando
todos los libros
que han ido cayendo
en mis manos.
No los he leído todos.
Es imposible,
a estas alturas,
soñar con leer algún día
todos los libros que poseo.
Ni siquiera puedo dejar
de atesorar libros
a una velocidad mayor
que mi capacidad de lectura.
Además, me encanta releer
aquellos libros
que me gustaron
especialmente. Siento,
que con la perspectiva de los años,
puedo disfrutar mejor
del placer que contienen.
De todas formas,
todo lo que leo
se me va, poco a poco,
olvidando.
Leer tanto
no me ha hecho tan listo
como un ratón colorado.
A lo sumo, soy
un ratón de colores.

domingo 8 de enero de 2012

Inmolación


Mi personaje
se inmola por los demás.
Se cree capaz
de ayudarles
a resolver sus problemas.
Quiere salvar a los otros
cuando no es capaz
ni de salvarse
a sí mismo.
Después descubre,
demasiado tarde,
que su inmolación
ha sido, no solo en vano,
también completamente
innecesaria.

¿Para qué habré construido
durante tantos años
un personaje
tan poco virtuoso?
¿Para que me quieran?
¿O para quererme?

Al menos, me queda el consuelo
de haber tomado conciencia
de la verdad
sobre mí mismo.

jueves 29 de diciembre de 2011

Mañana será otro día


A veces no hace falta
sentirse muy feliz.
Basta con sentirse a gusto.
Basta con saber
que mañana será otro día,
seguramente mejor.
Y si no es así,
basta con aceptar
la vida
tal como llega.
Basta con descubrir
que hasta en la tristeza
se puede ser feliz.

viernes 23 de diciembre de 2011

Receta para pasar una feliz Navidad


Coge algunos libros:
unos cuentos de Carver,
Chejov, Maupassant o Poe...
alguna novela de Murakami,
Almudena Grandes, Lorenzo Silva,
John Irving, Somerset Maugham...
y alguna obra de teatro de Miller,
Tennessee Williams,
Alonso de Santos, Lorca o,
porqué no, Shakespeare.
No olvides también algo de poesía:
Whitman, José Watanabe,
Ángel González, Gil de Biedma...
Busca una casa de campo con chimenea
y enciéndela con una buena provisión de leña.
Acompáñate de un gato de pelo sedoso
de los que se dejan acariciar durante horas
mientras ronronean.
Añade un sofá muy cómodo.
Ten a mano un buen vino,
que sea, por lo menos, reserva,
aunque lo mejor es un gran reserva.
Combínalo con algo de comer que te guste
y que no haya que cocinar previamente,
como un paté de foie
o un jamón ibérico pata negra.
Mézclalo todo con buena música.
Y sobre todo,
no olvides desconectar la televisión,
el ordenador, y muy especialmente
el teléfono móvil.
Relájate y....
¡¡¡disfruta de una feliz Navidad!!!

viernes 16 de diciembre de 2011

Belleza triste


Invierno.
Un día frío de lluvia.
Tras las ventanas,
el parque:
cipreses, arces,
chopos, olmos
y árboles del amor,
ya sin hojas,
paseos solitarios,
húmedos bancos
y una fuente
con cuatro surtidores.
Triste belleza
que inunda el alma
y me empuja
delicadamente
hacia la plenitud.

lunes 12 de diciembre de 2011

Combinatoria


Por la mañana,
después del desayuno
y de la ducha,
comienzo eligiendo
calcetines,
uno liso y otro a rayas
o uno de cada color,
un pantalón vaquero
azul desteñido
o azul oscuro,
gris, negro, marrón,
(también tengo uno morado),
camiseta, con o sin mensaje,
o camisa a cuadros,
a rayas o lisa,
jersey de cuello alto,
redondo o de pico,
con o sin cremallera.
Me pongo delante del espejo
y compruebo
que todos los colores
combinan.

Algunas veces también elijo
si mi cara
será triste o risueña,
simpática o distante,
de listo o de bobo
enamorado.
O simplemente
me pongo una sonrisa,
y compruebo
si me gusta.

sábado 3 de diciembre de 2011

El mensaje del vino


Descorcho la botella
y mientras lo sirvo en la copa,
la voz extraña del vino
me trae tu memoria.
Te recuerdo
bebiendo en tu vaso,
saboreándolo sencillamente,
sin mirar su color,
sin movimientos circulares
que hiciesen aflorar sus aromas,
ajeno a sus orígenes,
acompañando sin más
el sabor de la comida.
Te recuerdo
bebiéndolo despacio
como quien roba
un poco de placer a la vida.

Con la copa suspendida en el aire
me concentro un instante
en el mensaje del vino
que trae adherida
la añoranza de mi padre.

domingo 27 de noviembre de 2011

Otorrinolaringología


Me duele un poco la cabeza,
y los oídos,
tengo la garganta seca
e irritada,
congestión nasal
y una tos persistente
y molesta.

Oto, oído,
rino, nariz,
laringo, laringe,
logía, ciencia que estudia…
Otorrinolaringología.
¡Qué hermosa palabra compuesta!
dice mi alma de filólogo,
que ama las palabras.
Siempre he creído
en su poder mágico,
pero mis oídos,
mi nariz
y mi garganta
no se sienten en absoluto
aliviados
al pronunciarla.

jueves 24 de noviembre de 2011

No digo nada


Suena tu voz
en el contestador automático
pidiéndome
que deje un mensaje
después de oír la señal.
Estoy a punto de decirte
que ya han pasado cinco años,
que me acuerdo mucho de ti
y que hoy, por fin,
he reunido el valor para llamarte.
Y en lugar de eso,
igual que el día
de nuestra despedida,
me quedo callado
y no digo nada.

jueves 17 de noviembre de 2011

Renuncio a la certeza


Cuando renuncio a tener razón
me vuelvo humano, es cierto.
Respiro hondo
y mis palabras,
menos firmes,
menos rotundas,
tienen más sentido.
Transito por la duda
como si mi misión en este mundo
fuera asumir el riesgo
de no tener respuesta
a todas las preguntas.

domingo 6 de noviembre de 2011

Un instante lamado poesía


A Sabina
le gustaba reunirse
con algunos de nosotros,
incipientes poetas,
para hablar de poesía.
Su prestigio personal
como excelente catedrática
era grande.
Sin embargo, lo que la convertía
en alguien singular
a nuestros ojos
era haber sido la compañera
del gran poeta
Blas de Otero.

En mitad de la noche,
nos contó un día,
Blas se despertaba
con la necesidad urgente
de escribir un poema.
Aquellas palabras de Sabina
fueron como una profecía.

Dormido o despierto,
sientes dentro de tu cabeza
el instante del nacimiento,
un instante llamado poesía
y corres
con la urgencia del parto.

martes 1 de noviembre de 2011

Red de certidumbres


Así como los héroes
desconocen que están llamados
a serlo
y cuando se enfrentan
a su destino
dudan
antes de aceptarlo,
los poetas desconocen
que están llamados
a ser poetas
y cada palabra que escriben
forma un verso
y cada verso un poema
y cada poema forma
una red de certidumbres
que les atrapa
en los eternos lazos
de la poesía.

martes 25 de octubre de 2011

El silencio habla


Ven,
siéntate frente a mí
y mírame a los ojos
en silencio,
porque tu silencio
es más elocuente
que tus palabras.
Si sientes dolor
que me hable de él tu silencio.
Si quieres darme las gracias
por lo que recibiste de mí,
hazlo en silencio.
Finalmente,
que sea tu silencio
el que se despida
y retomemos el cauce
de la vida.
Calla.
Deja que el silencio hable.

domingo 16 de octubre de 2011

Perroflauta


Sé bien que el negro
es el color del dinero
de los sacrificios ajenos,
el que duerme en paraísos
fiscales,
pequeño dios
al que los egoístas,
duros de corazón piden:
sálvame.
Sé bien que el poder
que habita en palacios
bosteza
con su boca de piedra
frente a la muchedumbre
que entona cantos.
Sé bien que escupen
en nuestro sueño,
que insultan a nuestro corazón
intrépido.
El poder contempla impávido
a quienes sollozan
heridos por cifras astronómicas,
sajados, agonizantes.
En el reino de la intriga,
la quimera del oro
envía a sus bestias feroces
a comerse el hígado
del mundo
financiero.

Poeta perroflauta,
no hables más de la locura
que provoca el metal
más venenoso del mundo.
Habla de la ilusión,
del himno que sale
de los pulmones
de los que quieren
cambiar el mundo,
habla de la marcha alegre
de los indignados
que han descubierto su voz
dormida y ahora
salen a la calle.

Despierta,
poeta perroflauta,
y escribe versos
para iluminar la verdad lírica
que está aguardando
a que el viejo sueño
de un mundo más justo
se haga realidad.

sábado 15 de octubre de 2011

Sustancia poética


El momento absoluto,
el trance
que se busca con tanto esfuerzo,
instante insólito,
intenso.

Estoy hablando
de lo que encierra el poema
de la sustancia poética.
Música verbal,
palabras
que quieren decir algo
bello, tierno, sabio,
original.
El sueño
donde quiere habitar
el poeta.

sábado 27 de agosto de 2011

Solo


Es solo un instante
profundo.
No duele.
Inexplicable
como la muerte.
Sientes
que estás solo
en el mundo.
Vivo
y solo.
Un instante.
Nada más.

martes 23 de agosto de 2011

Biblioteca


Mi primer libro
es un libro robado.
Ayer, mientras ordenaba
la biblioteca,
pasó por mis manos
y al abrirlo
una vez más
volví a leer la dedicatoria
que mi madre
escribió hace tanto tiempo:
“A José Luis, con cariño,
para que la lectura de este libro
te haga pasar buenos ratos.
Tu mamá”.
Mi hermano mayor
pasaba alguna enfermedad
que no recuerdo
y ella le regaló,
para distraer su convalecencia,
Los tres mosqueteros
de Alejandro Dumas, padre.
No sé si le gustó
ni si apreció nunca el libro.
Seguramente sí.
Pero yo lo codicié
en cuanto lo leí,
como siempre he codiciado
todos los libros
que han derramado sobre mí
su placer.
Los atesoro en mi biblioteca
y me imagino que esperan
con paciencia de viejo amigo
a que algún día, de nuevo,
los lea.

miércoles 3 de agosto de 2011

La llamada


Yo quería estudiar,
quería aprender.
Pero en el colegio
no me daban nada
de lo que yo necesitaba.
Podía atisbar
en algunos profesores
un esfuerzo,
un deseo de ayudarme.
Pero al final caían
en su jerga,
atrapados por un sistema
que solo les permitía ocuparse
de mi comportamiento problemático.
Eso era lo fácil.
Lo difícil era ver mi alma,
la poesía que había en mí,
mi deseo de belleza.
Ellos no sabían
o no podían mostrármela.
No hubo ningún mago,
ni tampoco ninguna estrella
que me guiara hacia el norte
de mi destino.
Tuve que explorar a tientas.
Y tardé mucho en descubrir
lo que había venido a hacer aquí,
en este mundo.
El viaje fue duro
y a veces sentí la tentación
de rechazar la llamada
a comprometerme con la vida.
Me hizo falta además
osadía
para querer ser
un buen profesor
y un buen poeta.

miércoles 13 de julio de 2011

Desaprender


Mi mundo era hermético.
Allí donde otros hablaban
sin miedo,
yo me quedaba callado.
No hay error en el silencio
pero hay frustración
y soledad.
Poco a poco,
muy despacio
y con dolor
me fui otorgando
el derecho a la palabra.
Superé la timidez
y pude, al fin,
ser reconocido
y amado.
Perdóname
si ahora hablo demasiado.

domingo 3 de julio de 2011

Percepción


Descanso
junto a la ventana
después de un viaje
no demasiado largo.
El tiempo ha refrescado
y un aire
como de sierra
entra en la casa
con alegría.
Siento en la piel
un estremecimiento.
De pronto, me doy cuenta
de que mi vida
se abre misteriosamente.
Todo lo que ha sucedido
hasta hoy,
todo lo que recuerdo,
todas las experiencias,
las dichas y las desdichas,
fluyen.
Percibo que algo ha cambiado,
algo se ha movido
dentro de mí.
Dejo que el aire
que entra por la ventana
me empuje suavemente
a lo que tenga que ocurrir.

jueves 30 de junio de 2011

Estoy cansado de las cosas


Estoy cansado de las cosas
que pasan
sin darme cuenta,
sin percatarme.
Ocurre una y otra vez:
los mismos patrones de conducta,
las mismas equivocaciones,
las mismas situaciones
que se repiten.
Por ejemplo,
estamos sentados en un restaurante
charlando,
después de haber cenado bien.
Hablamos de cualquier cosa,
da igual,
de su compañera de trabajo
con la que no se entiende,
de su jefe, que no para
de interrumpirla,
de lo que ha comido
o dejado de comer.
En lo fundamental,
como la política,
la educación, la literatura,
o la forma de disfrutar de la vida,
estamos de acuerdo.
Pero, de pronto,
por lo más insignificante,
estalla una discusión.
No tengo ni idea
de por qué estamos discutiendo
realmente.
Seguimos un rato,
acalorándonos.
Al final llega el enfado
y después, el silencio.
¡Mierda!
Estoy cansado de las cosas
que pasan sin saber por qué.

jueves 23 de junio de 2011

Asunto pendiente


Me he pasado los últimos diecisiete años
intentando ser un buen padre
y duele tanto enojo,
tantos reproches.
Pero tarde o temprano
la vida nos aproximará
y desaparecerá
la insalvable distancia
que hoy nos separa.
El desdén pasará de largo
y serás el orgullo
de tu padre,
y, al fin,
me defenderás
de todos mis fracasos.
Mientras volvemos a encontrarnos,
te mando este mensaje
para que, en el futuro,
puedas estar seguro
de que te seguí queriendo.

jueves 16 de junio de 2011

El hábito del verso

“A los otros les queda el universo,
a mi penumbra, el hábito del verso”
J .L. Borges


Cuando tenía catorce o quince años
me gustaba salir al campo,
lejos del mundo de los adultos
y de todas las personas que no comprendía
y que no me comprendían a mí.
Me sentaba en algún bosque solitario
o en alguna colina apartada
a contemplar la belleza del paisaje.
Los árboles, las flores,
las nubes del cielo
me acompañaban
y me daban conversación.
Entonces, tranquilo y dichoso,
me sentía llamado por la poesía
y escribía las palabras
que la naturaleza me susurraba.
No entendía a los hombres,
ni lo que esperaban de mí,
pero aprendí a amar la vida,
a sentirme acogido por ella.
También fui adquiriendo
el hábito del verso.

lunes 13 de junio de 2011

Yace la vida


Doblé una esquina
y me encontré con la vida.
Había pasado algún tiempo
desde la última vez
que me la había encontrado.
Parecía que estaba igual que siempre,
pero, lo mismo que yo,
estaba más vieja
y un poco más cerca, supongo,
de la tumba.
¿Qué tal te va? pregunté.
Luchando, como siempre,
y en busca del amor,
pero con muchos problemas.
Problemas mundiales, ya sabes,
el hambre, la guerra, el sida…
¿Y a ti qué tal te va? preguntó.
Yo también tengo problemas,
pero los míos no son tan graves.
Vienen y se marchan.
Los míos no se marchan nunca.
Un día de estos
van a acabar conmigo.
A ver qué ponen entonces en mi lápida.
¿Qué te parece:
“aquí yace la vida”?
No muy original.
Espero que, al menos,
haya flores.
Nos dimos un abrazo de despedida.
A ver si volvemos a vernos pronto,
me dijo, mientras desaparecía
doblando la esquina.

viernes 10 de junio de 2011

Instrucciones

Coja un billete de diez,
veinte o cincuenta euros.
Escriba en el anverso
unas palabras de amor
y en el reverso
unas palabras de odio.
Gaste el billete,
a ser posible, en algo superfluo.
Experimente el alivio
de haberse desprendido
de algo que odia
y que le condiciona la vida.
Sienta al mismo tiempo,
que acaba de perder
algo importante.

jueves 2 de junio de 2011

Me manifiesto


Tengo que ir a la plaza de la Puerta del sol
porque allí se está viviendo una revolución.
Así que cojo mi moto
y me voy al centro.
Aparco muy cerca de la plaza
y camino los últimos metros.
Hay policías en los alrededores
pero tienen cara de aburridos
como si allí no estuviera pasando nada.
Entro en la plaza
y me mezclo con la gente,
con los jóvenes descontentos de la política,
preocupados por el futuro que les espera,
con la gente sin trabajo,
y sin esperanza de tener alguno,
con los que no pueden pagar sus hipotecas,
los perdedores de la sociedad capitalista.
Hay gente discutiendo apasionadamente,
o quejándose, despotricando
o soltando un discurso.
También hay asambleas
donde la gente propone ideas
como si realmente quisiera cambiar el mundo.
Me siento y escucho;
¡El sistema está fallando!
¡Está mal! ¡Está muy mal!

Yo también me manifiesto,
y me siento enardecido
y comprometido,
e indignado como ellos.

Después, cuando anochece
y veo que se está haciendo tarde
me vuelvo en moto a mi casa
del acomodado barrio de la Estrella.
Ahora sí,
algún día podré decir a mis nietos:
yo también estuve en aquella revolución.

domingo 29 de mayo de 2011

Muerte a la Mona Lisa


No había nada por lo que sonreír,
de eso estaba seguro.
Por aquel entonces,
no me iba nada bien:
sentía el rechazo del mundo
y por dentro estaba lleno
de rabia y de odio.

En algún libro de texto,
no recuerdo en cuál,
había una reproducción de la Mona Lisa.
La cara de aquella mujer
tenía un aspecto muy tranquilo.
Parecía la bondad personificada.
Yo la miraba como hipnotizado.
Entonces, cogí un bolígrafo
y comencé a pintar sobre el retrato
para sacar toda mi furia.
Cuando terminé,
la dejé como si le hubiera dado
una auténtica paliza.
Ella, por supuesto,
había perdido su sonrisa.

sábado 7 de mayo de 2011

Son mis sueños

Como si fuera un sueño
quiero imaginarte un niño aún,
lleno de amor por su padre,
feliz
por el simple hecho de estar junto a él,
que le pide que le lea un cuento
antes de dormir
o que juegue una partida de ajedrez
e intente ganarle con ahínco
aunque sepa que aún
no puede conseguirlo.
Quiero imaginarte abrazándome,
paseando conmigo de la mano
o riéndote desnudo en el baño
sin ningún pudor
mientras te enjabono.
Quiero imaginarte
en cualquiera de aquellos momentos tiernos
de la infancia
y darte las gracias por tu amor
y por entregarme
toda aquella confianza,
aunque ahora
ya no quieras dármela.

domingo 24 de abril de 2011

No soy Séneca


Séneca había sobrevivido
milagrosamente hasta la vejez
a todas las conjuras
e intrigas de los césares,
sus mujeres y familiares,
senadores, cónsules y pretores
y a toda la máquina del poder imperial
que aplastaba inmisericorde
a quien caía ante ella.
Pero finalmente
es condenado a muerte
y ni siquiera puede hacer testamento
porque todos los bienes de alguien
que es acusado de traición
son confiscados.
Se le permite, sin embargo,
darse muerte a sí mismo
cortándose las venas en una bañera
de agua caliente
o envenenado con cicuta.
Es hora de poner en práctica
por última vez
el estoicismo que ha predicado
a lo largo de su vida
y en sus obras.
Sin toga, ni brazaletes de oro,
desnudo,
con los cabellos blancos en desorden,
entra en el agua, triste,
lamentando, no su desgracia,
sino la de su esposa
y todos los familiares
que caerán con él.
El cuchillo abre sus viejas venas
y el agua comienza a teñirse de rojo.
Por su mente
pasan escenas de verano
al sur de Italia, en Alejandría
o en su amada Hispania.
Orgulloso, como un héroe,
espera a la inquietante muerte
que aún tarda en presentarse.
Por fin,
se duerme profundamente
y muere.

No soy Séneca
ni jamás alcanzaré su gloria
eterna.
Cuando llegue el momento,
tendré que morir
a mi manera.
Espero, al menos,
tener el mismo aplomo.

viernes 15 de abril de 2011

Divorcio


Teníamos entonces treinta y tres años,
la edad de Cristo, dicen,
y no es que quiera compararme,
Dios me libre,
pero nosotros también sufrimos
nuestro calvario.
El mundo, después de aquello,
tuvo un antes y un después.

Aunque tengo tendencia a olvidarlo,
ahora me doy cuenta
de todo el daño que te hice
y que nos hicimos.
Espero que recordarlo no vuelva
a hacerte daño
porque son muchos años ya
intentando superarlo.
El tiempo no parece ayudar mucho.
Callándonos tampoco vamos a lograrlo.
Yo creo que no hice bien el duelo
por aquel fracaso.
Me fui para intentar ser feliz.
Ya no lo era
y no pude quedarme más.
Lo siento mucho…
Pero quiero que sepas que lo fui.
Fui feliz a tu lado.
Me diste mucho y lo agradezco.
Y nuestro amor de entonces
produjo también un milagro:
dos hijos que te honran
queriéndote
y pareciéndose a ti.
Has sido y sigues siendo
una buena madre.
Lo sé. Y también por eso
te doy las gracias.

La vida empuja y continúa,
no hay más remedio,
y ahora soy feliz.
Ojalá que tú también lo seas.
Te guardo un buen lugar
en mi corazón.
Y recuerda, que en nuestros hijos,
seguimos para siempre
unidos.

martes 12 de abril de 2011

Guerra Civil

Cuando murió mi padre
quise saber algo más de mi abuelo,
el republicano, que luchó en la Guerra Civil.
Murió junto a un granado
por no ponerse a cubierto.
O sea, que en realidad, murió de hambre.
Mi padre no hablaba de él
quizás porque lo conoció muy poco
o porque era demasiado grande su dolor.
De lo que sí hablaba era del hambre
que les hacia pasar el segundo marido de su madre.

Llegaba tarde de la taberna
pero había que esperarle
para poder comer algo
porque tenía la alacena cerrada con llave.
Mi padre lo odiaba.
Es probable que también guardara rencor
a su padre por haberse ido a la guerra
y haberse dejado matar.

En cambio, cuando descubrí
que mi abuelo se había alistado voluntario
el mismo día que estalló el conflicto
para defender Madrid y la República
se convirtió para mí en un héroe.

Murió casi al final de la guerra
comiéndose una granada,
alcanzado por algún francotirador.
Así se libró de la derrota
y seguramente de la feroz represión.
No sé si mereció la pena
tanto dolor y sacrificio,
pero yo me siento orgulloso de él
y, probablemente, él se sentiría orgulloso de mí.

miércoles 6 de abril de 2011

Día de campo


Alguna vez recordaré
este día de invierno,
bello y tranquilo,
en esta casa de campo,
y me vendrán a la memoria
la imagen del amanecer
entrando por la ventana,
el sonido de las esquilas de las ovejas
y el canto del gallo
que no te despertaba,
la sensación agradable
de la lluvia fina en la cara
al salir de la casa,
el placer infantil de pisar los charcos
con las botas de agua,
el latido desbocado
del corazón de los corderos
que había que destetar,
el sabor intenso del queso curado
o simplemente tú y yo
leyendo en el sofá frente a la chimenea.
Alguna vez recordaré,
este día tranquilo y bello,
y me bastará con llevarme
ese feliz recuerdo.

viernes 1 de abril de 2011

Almáciga

He pasado toda la tarde en el huerto,
solo.
Es primavera
y el día ha sido soleado y agradable.
Todas las hortalizas están creciendo
muy rápidamente:
ajetes, cebollas, acelgas, lombardas,
rábanos, habas…
Pero lo que más me gusta ver crecer
son las escarolas.
Creo que esta tarde
he decidido ir al huerto
solo para saludarlas
y mimarlas un poco.
He quitado las malas hierbas
que crecían a su alrededor
y las he regado delicadamente.

Este invierno,
cuando tuve que permanecer
encerrado en casa
durante muchos días
por culpa del accidente,
planté semillas de escarola.
Cuando germinaron
y crecieron un poco
las separé una a una
y las planté en una almáciga.
Me entretuve durante horas y horas,
pacientemente,
colocando cada una en su casillero.
Permanecieron un par de meses
en la almáciga,
hasta que ya no cabían.
Cuando lo peor del invierno
ya había pasado
las llevé al huerto
y las transplanté.

Me he pasado toda la tarde
con el espinazo doblado
y ahora me duele un poco la espalda.
Por un momento he pensado
que tanto trabajo era una tontería.
Puedo comprar tantas verduras como quiera
en el mercado.
Y sin embargo,
con qué ilusión he visto crecer
mis escarolas.
Me doy cuenta
de lo feliz que me hace
algo tan sencillo.
Y pienso que ya va siendo hora
de volver a llenar de plantitas
la almáciga.

sábado 12 de marzo de 2011

El unicornio


A veces sueño con el unicornio.
Sueño que quiero visitarlo
y que no encuentro el camino.
Sueño que me ha dejado pistas.
Al principio camino sin rumbo
como si ni siquiera supiera
lo que estoy buscando.
Al encontrar la primera
me siento súbitamente alegre.
¡El unicornio existe!
Busco una nueva pista.
Sé que puede estar en cualquier parte:
en los árboles delicados
que encierran un corazón,
en el cielo lleno de nubes gesticulantes,
entre las piedras limpias
que arrastró el río,
en una flor morada
que brota entre la nieve,
en el vuelo de un insecto
que no hace ni un leve sonido.
El mundo está lleno de pistas,
de instrucciones para encontrarlo.
Pero el unicornio no aparece.

Despierto en el silencio de la noche.
Salto de la cama.
Quiero escribir un poema.
Está gestándose en mi interior,
creciendo mágico y misterioso.
Cuando llega,
cuando encuentro las palabras
que justamente quería escribir
y logro acabarlo,
me siento alegre.
¡El unicornio existe!

sábado 5 de marzo de 2011

El recital

Salgo con el disfraz de persona segura
que me puse hace muchos años
y que me sienta tan bien.
Creo que lo usé por primera vez
a los veintiún años.
Entones descubrí que llevándolo puesto
todos, y especialmente las mujeres,
me trataban mejor.
Nadie puede ver así
mi timidez.
Nadie se da cuenta
de que soy vulnerable.
El disfraz es tan bueno
que ni siquiera yo mismo
me doy cuenta de mis nervios,
de que tengo miedo.

Salgo al escenario
y recito con tranquilidad,
con naturalidad,
haciendo pausas
donde corresponden.
En ellas, puedo mirar al público
a los ojos, fijos en mí,
y notar su sorpresa
porque mis poemas
confesionales
parecen desnudarme ante ellos.
Ahí está toda la verdad sobre mí,
sin pudor.
Mi cuerpo desnudo
no miente.
Pero en mi fantasía,
yo me siento bien vestido,
seguro y querido.

martes 1 de marzo de 2011

De la poesía


Domingo temprano
en la casa de campo de César.
Desde la cama
escucho los pájaros madrugadores,
como yo.
Con su piar incesante
rompen el silencio
de la mañana.
Intento volver a dormir
pero su festejo
invita a volar,
a salir fuera de la casa.
Escucho también al cachorro
que encontramos ayer
perdido o abandonado
en la carretera.
Está en la entrada,
deseando que alguien
salga por fin
a jugar con él.
Y ahora...
¿dormir, volar, jugar...
o seguir el impulso
de la poesía?

martes 22 de febrero de 2011

Tu cuerpo

“Mi ojo tiene sus razones”
José Watanabe

Me confiesas
que no te gusta tu cuerpo.
Cuando te miras en el espejo,
desnuda,
te ves hinchada.
Tu vientre marcado,
tus piernas, tus pechos
ya no son los de antes.
Examinas tu cuerpo
y te sientes fea.

No sabía que te juzgabas
tan duramente.
Y no voy a tratar de convencerte.
Tú tienes tus razones.
Solo quiero que sepas
que a mí sí me gusta tu cuerpo.
Me parece muy hermoso.
Es un cuerpo digno de amor.
Mi ojo también
tiene sus razones.

sábado 12 de febrero de 2011

Repeticiones

Respiras.
El aire entra y sale
a través de tu nariz.
Tus ojos y tu boca
están cerrados.
Respiras.
El aire entra y sale.
Tu pecho se mueve lentamente,
arriba y abajo.
Tu corazón también
se estará moviendo
y tu sangre
que lleva el oxígeno
a cada célula de tu cuerpo.
Respiras.
El aire entra y sale
rítmicamente,
sin apenas variaciones.
Respiras,
simplemente,
tranquilamente,
con tu propio sonido.
Respiras.
El aire entra y sale
delicadamente.
Tu aliento
murmura sin palabras,
tibio, caliente.
Respiras
suavemente.
El aire entrando y saliendo
por tu nariz,
como un diapasón.
Respiras,
tan dormida,
tan suave,
tan delicada.

domingo 6 de febrero de 2011

Yo, sobre los poemas


Apenas puedo recordarme,
apenas puedo reconocerme
en aquel joven
que comenzaba la universidad.
Aún debía ser muy tímido e inseguro
aún debía estar intentando
afirmarme en la vida,
arrancarme el miedo
y demostrar una capacidad
que estaba muy lejos de poseer.
La vida aún no era un regalo
y yo tenía que encontrar mi puesto.
Aún tenía tanto que aprender…

Apenas puedo recordarme,
apenas puedo reconocerme
en aquel joven
que llevaba en su carpeta
algunos poemas, quién sabe sobre qué,
que tuvo la osadía
de colgarlos en las paredes
de los pasillos de la facultad.
Hoy, mucho menos tímido,
mucho más seguro de mí mismo,
no me sentiría capaz.
Mis compañeros de aula
quizá me miraron y me sonrieron
y quizá comentaran a escondidas
lo malos que eran mis poemas.

Apenas puedo recordarme,
apenas puedo reconocerme…
Yo, tan inseguro,
yo, tan torpe,
yo, con tantos defectos,
yo, bajo las nubes,
yo, sobre los poemas.

miércoles 26 de enero de 2011

Canto cotidiano

Al despertar
abro los ojos y veo
las primeras luces del día.
A veces,
recuerdo los sueños de la noche.
Siento el calor femenino a mi lado,
aspiro su olor dulce y familiar,
en mi pecho noto el corazón
palpitante cuando beso tiernamente.
Respiro
y mis pulmones se llenan de oxígeno.
Me desperezo
y todos mis músculos funcionan.
Mis piernas
me conducen hasta el cuarto de baño.
El agua suave
me refresca la cara.
La leche del desayuno
está deliciosamente dulce.
Y cuando abro la puerta
el mundo está ahí,
ahí está el sol
y la ciudad,
un poco loca,
pero llena de gente
y de vida.
Entonces me doy cuenta:
mi vida cotidiana
es un regalo excitante.

sábado 1 de enero de 2011

Buen viaje

Uno de enero de dos mil once.
Lo primero que hago al despertar
es besarla y estrecharla
contra mi pecho. Después,
mientras ella sigue durmiendo plácidamente,
pienso en el viaje
que vamos a emprender juntos.
Nos vamos a Turquía.
Vamos a viajar hacia el pasado,
a visitar los restos de antiguas civilizaciones,
a admirar lo que ha quedado
de su antiguo esplendor.
Me siento ilusionado y expectante.

Al mismo tiempo,
vamos a viajar hacia el futuro.
Tengo la sensación
de estar a punto de empezar
una nueva vida.
Nos hemos elegido
para vivirla juntos.
Vamos a esforzarnos
para disfrutarla
enriqueciéndonos mutuamente.
Estamos ilusionados y expectantes.

Todos nuestros amigos
y familiares
nos han deseado
buen viaje.

sábado 25 de diciembre de 2010

2010


Te marchas.
Te imagino preparando
el largo viaje que te espera
hacia el pasado
del que nunca vas a volver.
Imagino también
cuántos adioses
estás a punto de recibir.
Te recordaremos
con nostalgia
y con dolor,
con alegría
y con tristeza
porque de todo
nos ha tocado vivir
contigo.
Ya casi has cumplido tu tarea
y llega el momento
inevitable
del adiós.
Es la hora
de agradecerte
todo lo que nos has hecho vivir.
Gracias sobre todo
por el amor
que da sentido a la vida.
Pero gracias también
por todo lo demás.
Incluso los momentos difíciles
ha merecido la pena
vivirlos.
Gracias finalmente
por dejarnos la esperanza
de que entre todos
podamos construir
un mundo mejor.
Adios 2010.
Buen viaje.

jueves 23 de diciembre de 2010

El punto gordo


Mi punto flaco
era la falta de confianza.
Cuando releía
un tiempo después
lo que había escrito
no me gustaba.
Me daba vergüenza
que algún día
alguien lo leyera
y se riera de mí.

Cuando escribo
confieso la verdad
sobre mí mismo
con la sinceridad de un niño.
Y confío
en que me comprendan
y tal vez se emocionen
y hasta puede
que se identifiquen conmigo
y que mi historia
se parezca a la de otras personas
y mis preocupaciones
y mis sueños
sean también los suyos.

Afortunadamente,
nunca me falló
el impulso de escribir.
Ese era
mi punto gordo.

domingo 19 de diciembre de 2010

Desde tu futuro


No puedo decirte
que vas a ser famoso
ni que ganarás premios
ni que te harás rico.
Te harás, simplemente,
más viejo.
Pero eso tú ya lo sabes.
Lo que no sabes
y por eso te escribo
desde tu futuro
es que te sentirás satisfecho.
Sigue escribiendo,
trabaja, persevera.
Será suficiente.
Ten confianza en ti mismo,
utiliza tu imaginación
para crear,
contribuye en lo que puedas
a mejorar el mundo,
aprovecha los reveses,
no sólo lo bueno es un regalo,
también a los errores
y a las penas
hay que estarle agradecido
porque sirven para aprender, mejorar
y crecer.
Vive todas las experiencias a fondo
y, sobre todo,
acompaña, sirve,
ama a los demás
y aprende de ellos.

Te deseo, desde tu futuro,
desde el nuestro,
una vida plena y feliz.

jueves 16 de diciembre de 2010

Za, za


Za, za
golpea levemente la lluvia
sobre mi cabeza.
Za, za, suave,
lentamente.
A esta hora del atardecer
el za za de la lluvia
me conmueve
y me hace sentirme a gusto.
Za za
y la vida parece más muelle.
Za, za
y siento que soy feliz.
Lluvia suave
repiqueteando sobre mi cabeza,
za, za.

martes 30 de noviembre de 2010

Viejos amigos


Sí, amigos,
ya vamos haciéndonos viejos.
Han pasado muchos años
desde que compartimos
aquel momento especial de nuestras vidas
que tanto nos unió.
Tiempos de colegio y facultad,
de fiestas y excursiones,
de grupos de teatro
donde fingimos ser mayores
(hoy fingimos ser más jóvenes),
tiempos de profundas conversaciones
sobre la hierba de algún parque,
de confidencias y de entrega…

Después de aquellos tiempos
el río de la vida
nos ha dejado como cantos rodados
en cualquier recodo.
A veces me apetece muchos veros
pero sólo os visito en la memoria.
Disculpadme la distancia,
no el olvido.
Nos veremos cualquier día,
aunque sea por pura coincidencia.

domingo 28 de noviembre de 2010

El sueño



Al despertar esta mañana
he sentido vergüenza
por ser hombre.
Durante la noche,
en sueños,
he visitado una tierra muy pobre
pero hospitalaria.
Como regalo de bienvenida
me ofrecían mujeres.
Primero, mujeres extranjeras
muy hermosas.
Yo rechazaba el ofrecimiento.
Después, jóvenes púberes
que volví a rechazar.
Por último, no sabiendo ya
cómo complacerme,
me ofrecieron sus propias mujeres.
Al despertar y recordar lo soñado,
he sentido vergüenza.

Tratadas como objetos,
utilizadas como mercancías,
como botín de guerra,
casadas a la fuerza,
esclavizadas,
menospreciadas como a seres inferiores,
golpeadas,
violadas,
prostituidas,
asesinadas cruelmente…
Por los siglos de los siglos
sometidas a los hombres.
He pensado en las mujeres
y he sentido vergüenza de ser hombre.

Ahora, despierto,
sueño un mundo distinto
donde los hombres
no seremos nunca más
el infierno de las mujeres.

lunes 22 de noviembre de 2010

El mundo huele


Convaleciente,
encerrado en casa
desde hace muchos días,
abro las ventanas
para tomar el aire.
Entra un fresco
y delicioso aroma
a cielo azul,
a parque,
a ciudad.
Me siento un prisionero.
Afuera,
el mundo huele
a vida.

viernes 19 de noviembre de 2010

Salto al vacío


Antes de saltar al vacío
pienso en la mañana del accidente.
Habíamos estado comprando semillas,
guantes y herramientas para trabajar en el huerto.
¡Qué expectativas de un día feliz!
¡Y de qué forma tan horrible acabó!
Mi globo ocular atravesado
por una pieza metálica de tres milímetros.
Recuerdo el instante de aturdimiento
tras el impacto.
Cómo apagué el motor de la desbrozadora,
la dejé en el suelo lentamente
y me volví hacia el grupo.
Alguien más debía haber pensado
que esa máquina traería alguna desgracia
porque oí que decían:
“ya está, ya ha pasado algo”.
Yo también lo había presentido
pero no le hice ningún caso a mi intuición.
Supuse que era una máquina peligrosa
pero que todo era correcto.
No le tuve miedo.
Mi ojo izquierdo aguardo tranquilamente
la desdicha.
Aguardó para probar su temple,
lo que era capaz de soportar,
las agujas, las pinzas, el bisturí
trabajando sobre él,
el cirujano
inclinado sobre mi cara,
arañando mi globo ocular,
inmóvil,
indefenso…

Antes de saltar al vacío
me concentro en mi respiración.
Me relajo.
Dejo que mi espíritu
vaya apaciguándose lentamente.
Neutralizo
todo lo que lo perturba.
Me invade la paz
y salto
al vacío del pensamiento.