martes, 19 de julio de 2016

El poema recién nacido


El poema recién nacido
extiende los brazos
una y otra vez.
Quiere que alguien le coja
para ser leído
pero sus balbuceos
no tienen aún
significado alguno.
Es posible que hable
de árboles que crecen en el cielo
entre gaviotas y peces.
El idioma le cuesta
un enorme esfuerzo.
No se entienden sus metáforas
pero sigue parloteando
y retorciéndose
en violentos hipérbatos,
jadeando un poco.
Se pone nervioso
y está a punto de llorar.
Entonces lo cojo cuidadosamente
y le doy unas palmaditas cariñosas
en los últimos versos.
No tienes que significar algo lógico
le susurro amorosamente al oído
y parece que me sonríe
y se queda tranquilo.

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