martes, 3 de septiembre de 2013

Amigo de la infancia


(A Matthew Claxton)

Nos separan más de cinco mil kilómetros
y más de treinta años sin vernos.
Los años pasan, pero el niño interior
sigue vivo más allá de la edad
en el corazón de los hombres.
Desde las profundidades, el alma
añora la infancia y la adolescencia.
El recuerdo de aquellos tiempos encierra la felicidad.
Ahora nos gusta refrescar los recuerdos,
compararlos,
descubrir que los tuyos y los míos
no son necesariamente los mismos
pero igualmente vienen con obstinación a la memoria.

¡Cuánto te he echado de menos!
Yo me quedé aquí
deseando que algún día regresaras.
Cada uno siguió su camino
y fueron pasando los años
hasta que la vida nos ha regalado
un feliz e inesperado reencuentro.
Y sin embargo, aún no hemos conseguido darnos
el poderoso abrazo que tanto anhelamos.
Pero en la vida todo llega a su tiempo.

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