sábado, 30 de mayo de 2015

Conexión


Sientes que no estás solo.
Te sobrecoges
porque no ves ni oyes a nadie.
Puede ocurrir
que te estés engañando,
que no haya nada.
No crees en los espíritus,
ni en visiones de muertos.
Tampoco es un sueño.
Pero es raro.
Puedes sentir una presencia invisible
a tu alrededor.
Aguantas la respiración, inmóvil.
No lo puedes comprender, ni explicar
pero sientes el abrazo de una persona.
No sabes qué pasa.
No tiene sentido.
Es como si alguien
al otro lado del universo
estuviera atravesando la realidad,
alguien que te busca,
alguien que quizá te espera
en un futuro desconocido.

La presencia se marcha
y vuelves a quedarte solo,
un tanto confuso,
preguntándote qué ha pasado,
quién era el desconocido,
qué sentido tiene el encuentro,
qué necesidad tenía tu alma
de conexión.

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