domingo, 25 de septiembre de 2016

Todos somos extraños


Yo pensaba que era raro,
diferente,
pero todos somos extraños.
Yo me siento extraño
cuando tengo ganas
de hacer lo que me de la gana
y no puedo.
Tengo que aguantar la reunión
sin marcharme.
Mi cuerpo está en la silla
pero mi pensamiento
está flotando ingrávido
entre los que me rodean,
cada uno en su sitio,
escuchando en silencio.

Vistos desde arriba
todos parecen tipos normales
que tienen que aguantar allí
pegados a su asiento,
mientras la reunión se alarga
y su vida se acorta.
Intento captar lo que les pasa
por la cabeza,
lo que sienten en su interior
porque algo no encaja,
hay algo que chirría,
como si no fueran seres humanos.

Pero luego, los noto inquietos
y descubro
cómo su pensamiento fluye
asciende desde su cuerpo
revolotea
va y viene una y otra vez
o sigue su vuelo y desaparece.

Al menos, no soy solamente yo.
Todos somos extraños.

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