lunes, 17 de agosto de 2015

La velocidad de la vida


Aviso:
la vida es un tren expreso
a toda velocidad.
Envejecer lentamente
no existe.
Cada mañana me levanto temprano
como si quisiese ganar tiempo,
pero es imposible,
la vida no reduce la velocidad
y tengo miedo
de que me arrastre hasta el borde,
un día cualquiera,
y termine.
Así que voy agarrándome bien
a las palabras
porque van a durar un poco más,
creo.
Anhelo.

Pienso en mis dieciocho años
y en mis treinta y tres
y en toda la enumeración de mis años
que he logrado mantener acogotados
(no diríais la edad que tengo)
y los veo pasar,
preso del asombro,
deslizándose a toda velocidad.
Y pienso, que ahora lo esencial
es hacer, mientras estoy vivo,
todo lo que no quiero dejar de hacer.

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