sábado, 29 de agosto de 2015

No ambicionar la aprobación de nadie


Éstas son las condiciones:
No ambicionar la aprobación de nadie.
Nunca, nunca más
volver a buscar reconocimiento,
palabras alentadoras, de aprecio.
Prohibido pensar en lo que piensen los demás.
Nada de compararse
y sentirse más tonto, más feo, más viejo.
No tratar de cumplir expectativas,
imposible dar gusto a todos.
No representar un papel,
no eres un hombre bueno,
ni tampoco un hombre malo.
No intentar ser perfecto.
Tampoco verte gris ni mediocre.
Perdonarte los fracasos.
Eres falible.
Solo tienes que reconocerlo.

Si estás de acuerdo,
firma aquí abajo.
Y por fin, comienza a vivir
sin la tiránica dictadura de la vanidad.

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