sábado, 22 de agosto de 2015

Riqueza de imaginación


Tengo ansia de riqueza
de imaginación.
La mía, por supuesto,
no la de nadie.
Ruego que me perdonen los demás
por tanto egoísmo
pero en esto no soy nada solidario.
No quiero darles nada.
A cambio,
les regalo todo el oro
y los miles de millones
de la lotería,
y todo cuanto se compra con dinero.
Mi codicia es de imaginación.
Qué no se acabe nunca,
qué no se gaste,
qué sea infinita,
qué sea todo mi capital,
hasta la última palabra.

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